Síndrome de ovario poliquístico (PCOS)

Diagnóstico

El síndrome de ovarios poliquísticos (PCOS), también llamado el síndrome de Stein-Leventhal es un desorden endócrino y reproductivo muy frecuente, afectando al 5% de las mujeres. En el PCOS, la excesiva cantidad de andrógenos (hormonas masculinas como la testosterona) es producida por los ovarios. El PCOS es una causa de infertilidad común, de irregularidades menstruales, de acné y de hirsutismo (vello corporal excesivo).

Hasta fecha muy reciente, la definición más aceptada de PCOS se basaba en el criterio diagnóstico recomendado en 1990 que clasificaba al PCOS como un desorden caracterizado por hiperandrogenismo crónico (elevación de testosterona y otros andrógenos en sangre) y anovulación crónica (ausencia de ovulación) sin la existencia de otras causas específicas de estos problemas. Más recientemente, un consenso internacional en el año 2003 extendió la definición de PCOS para incluir mujeres que demostraran dos de las siguientes tres características: 1) anovulación crónica; 2) hiperandrogenismo crónico; 3) ovarios de apariencia poliquística en la ecografía.

Las mujeres con PCOS pueden tener ciclos irregulares e infrecuentes, hirsutismo, acné y/o infertilidad. Muchas, aunque no todas las mujeres con PCOS, tienen los ovarios agrandados con muchos quistes pequeños (folículos llenos de líquido) que se visualizan por ecografía. Los ovarios tipo poliquísticos también son visibles ecográficamente en aproximadamente el 20% de las mujeres con ciclos menstruales regulares. Debido a la naturaleza variable de PCOS, el diagnóstico se basa en la combinación de aspectos clínicos, ecográficos y de laboratorio.


Imagen ecográfica de ovarios poliquísticos

Consecuencias

La ausencia de ovulación en mujeres con PCOS da lugar a una exposición continua de estrógeno sobre el revestimiento uterino (endometrio). Esto puede causar un engrosamiento del endometrio y sangrado excesivo e irregular. A lo largo de los años, la estimulación continua del endometrio por los estrógenos, sin la oposición de la progesterona, puede dar lugar a cáncer.

Las mujeres con PCOS pueden tener un riesgo incrementado para el desarrollo del síndrome metabólico, que se caracteriza por obesidad abdominal, aumento del colesterol, hipertensión, y resistencia insulínica, que dificulta la regulación del azúcar en sangre. Las mujeres con PCOS tienen un riesgo incrementado para desarrollar diabetes tipo 2, y probablemente para enfermedad cardíaca también. La obesidad también es común en PCOS. La dieta y el ejercicio que logran una disminución de peso mejoran la frecuencia ovulatoria, mejoran la fertilidad, disminuyen el riesgo de diabetes, y disminuyen los niveles de andrógenos en muchas mujeres con PCOS y, por lo tanto, son una parte fundamental del tratamiento. Un incremento en la actividad física es un paso importante de todo programa de reducción de peso.

Tratamiento

Si Ud. es diagnosticada con PCOS, el tratamiento dependerá de sus metas. Algunas pacientes están fundamentalmente preocupadas por su fertilidad, mientras otras están más preocupadas por la regularidad de sus ciclos menstruales, por el hirsutismo o por el acné.

El PCOS debería ser tratado, independientemente de su meta principal, debido al riesgo que representa a largo plazo. Si la fertilidad es su meta principal, la ovulación puede ser inducida con citrato de clomifeno (Genozym®), un antiestrógeno por vía oral. El tratamiento con medicamentos que aumentan la sensibilidad del organismo a la insulina, como la metformina (Glucophage®, DBI®), puede dar lugar a ovulaciones más regulares. Las gonadotrofinas (los medicamentos inyectables para la fertilidad) pueden ser utilizadas para inducir la ovulación si Ud. no responde a tratamientos más simples. El tratamiento con gonadotrofinas, sin embargo, es costoso y está asociado a un mayor riesgo de embarazos múltiples y efectos colaterales que el tratamiento con medicamentos por vía oral. De utilizar gonadotrofinas en pacientes con PCOS, es recomendable un régimen a dosis bajas para evitar la hiperrespuesta y el riesgo de embarazo múltiple y de hiperestimulación ovárica.

En 1935, Stein y Leventhal describieron el síndrome y su estrategia para tratarlo consistía en una resección en cuña (wedge resection, del inglés), con lo que se reducía el tamaño de los ovarios y la secreción de hormona masculina. Con este tratamiento se lograba que muchas pacientes ovularan y se embarazaran. Hoy en día se puede efectuar un tratamiento quirúrgico similar utilizando la laparoscopía, que se llama “drilling” (del inglés), y que representa una opción para aquellas pacientes que no responden a la inducción de la ovulación convencional.

Si la fertilidad no es una consideración inmediata, los tratamientos hormonales son generalmente exitosos para corregir temporariamente los problemas asociados con PCOS. Las pastillas anticonceptivas son recetadas comúnmente para disminuir el hirsutismo y el acné, para mantener los períodos menstruales regulares, para prevenir el cáncer endometrial, y para prevenir el embarazo. Las píldoras anticonceptivas pueden combinarse con medicamentos que disminuyen la acción de los andrógenos, como la spironolactona, para mejorar el hirsutismo. Los métodos para extraer el vello, como la electrólisis y el laser, pueden ser útiles. El lidiar con PCOS puede ser emocionalmente difícil. Las mujeres con PCOS pueden sentirse acomplejadas por el exceso de vello o por el exceso de peso, al igual que por su dificultad para tener hijos. Las mujeres con PCOS deberían evaluar con el médico las posibilidades de tratamiento disponibles.

 

 

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