Sangrado uterino anormal![]()
Guía para pacientes*
*Esta guía ha sido traducida y organizada por nuestro consultor y está basada en la guía para pacientes publicada por la Sociedad Norteamericana de Medicina Reproductiva (ASRM)
Al final de esta guía hay un glosario de las palabras escritas en itálica y negritas
INTRODUCCIÓN
La menstruación es considerada normal cuando el sangrado uterino ocurre cada 21 a 35 días y no es excesivo. La duración normal del sangrado es de 2 a 7 días. El sangrado uterino anormal es aquél que tiene características diferentes al mencionado más arriba o cuando la mujer experimenta “spotting” entre sus menstruaciones. El sangrado uterino anormal es causado por una variedad de factores. Las dos causas principales son las anormalidades anatómicas y los desórdenes de ovulación.
FUNCIÓN OVÁRICA NORMAL
En las mujeres en edad reproductiva, el ovario segrega estrógeno y progesterona al torrente sanguíneo. Estas dos hormonas preparan al endometrio (el revestimiento interno del útero) para la implantación del óvulo fertilizado. La glándula pituitaria, localizada en la base del cerebro, estimula la producción de hormonas del ovario, a partir de la secreción de hormona folículoestimulante (FSH) y hormona luteinizante (LH). A partir del estímulo de FSH y LH, un folículo conteniendo un óvulo inmaduro comienza a desarrollarse en el ovario. A medida que el folículo crece, segrega concentraciones de estrógeno cada vez mayores. Cuando una cantidad adecuada de estrógeno es segregada, la glándula pituitaria libera una gran cantidad de LH, que ocasiona la liberación del óvulo desde el ovario (ovulación). Si el óvulo no es fertilizado o no se implanta en el endometrio, la secreción de estrógeno y progesterona declina en aproximadamente dos semanas después de la ovulación. Con los niveles decrecientes de estrógeno y progesterona, el revestimiento interno del útero se descama como un sangrado menstrual.
La secreción cíclica de FSH y de LH desde la hipófisis (pituitaria) está regulada en forma delicada y puede ser alterada con facilidad. Cuando la glándula pituitaria no segrega las cantidades apropiadas de FSH y de LH, puede que la ovulación no ocurra y el ciclo puede alterarse. En algunas mujeres que no ovulan, el endometrio es estimulado por una exposición constante de estrógeno sin los niveles suficientes de progesterona necesarios para permitir el sangrado uterino del endometrio. Esto puede dar lugar a sangrado irregular y profuso. Si la exposición estrogénica es contínua, pueden desarrollarse células anormales en el endometrio que podrían conducir a cáncer de endometrio.
CAUSAS DE SANGRADO UTERINO ANORMAL
El sangrado uterino anormal (SUA) puede ser debido a anormalidades estructurales del útero. Algunas de estas causas estructurales de sangrado uterino anormal incluye lesiones benignas (no cancerosas) del útero como pólipos, fibromas (miomas), y adenomiosis (Figura 1). Otras causas incluyen sangrado asociado con el embarazo temprano, incluyendo el aborto y el embarazo ectópico, y desórdenes de coagulación que interfieren con la capacidad de de la sangre de coagular normalmente. Las lesiones del cérvix o de la vagina (benignas o cancerosas), infecciones crónicas del revestimiento endometrial (endometritis), cicatrices (adherencias) en el endometrio, y el uso de un dispositivo intrauterino (DIU) pueden también asociarse con sangrado uterino anormal.

Causas adicionales de sangrado anormal incluyen medicamentos que pueden afectar la normal liberación de estrógeno y progesterona, problemas médicos crónicos como diabetes mellitus o desórdenes hepáticos o renales o trastornos de la glándula tiroides o de las glándulas suprarrenales, u otros problemas médicos que pueden afectar la producción y el metabolismo de estrógeno y progesterona. Los cambios emocionales y el estrés físico, al igual que los cambios en el peso pueden alterar la secreción pituitaria de FSH y de LH e impedir la ovulación.
Sangrado uterino disfuncional
El sangrado uterino disfuncional es la ocurrencia de sangrado uterino no relacionado a anormalidades estructurales del útero o del revestimiento endometrial. Es un diagnóstico de exclusión basado en descartar causas estructurales de sangrado uterino y enfermedades crónicas. Deben también descartarse otras causas como complicaciones del embarazo, y medicamentos que influyen en la acción de las hormonas o que afectan la coagulación. El sangrado uterino disfuncional ocurre con mayor frecuencia dentro de los cinco primeros años en que una mujer comienza a menstruar y a medida que se acerca a la menopausia. La causa principal de sangrado uterino disfuncional es la anovulación, la ausencia de ovulación y de la secreción ordenada de estrógeno y progesterona. Este sangrado anormal puede alertar a la paciente y al médico al hecho de que no está ovulando normalmente.
DIAGNÓSTICO
Las mujeres que experimentan sangrado uterino anormal deberían ser evaluadas por un médico. Una historia clínica, la evaluación de posibles factores contribuyentes, y un examen físico detallado son generalmente necesarios. Una variedad de estudios diagnósticos están disponibles para determinar la causa del sangrado uterino anormal.
Procedimientos diagnósticos
El médico puede recomendar una biopsia de endometrio, que es un procedimiento ambulatorio y que se lleva a cabo en el consultorio, para analizar un fragmento de tejido endometrial y descartar anormalidades del mismo. La histeroscopía es un procedimiento útil, que permite la inspección visual de toda la cavidad uterina (Figura 2). Puede ser de utilidad para el médico para identificar áreas específicas del endometrio que podrían biopsiarse o extirparse con instrumentos especiales. La histeroscopía puede realizarse bajo anestesia general o como un procedimiento ambulatorio en el consultorio. En algunas circunstancias, un legrado (D & C, por sus siglas en inglés) puede recomendarse para evaluar de manera más exhaustiva el tejido endometrial. El legrado puede también ser recomendado para el control de sangrado profuso o persistente en mujeres, en las cuales otros métodos han sido ineficaces. Por lo general, sin embargo, la histeroscopía es realizada antes del legrado.
Una variedad de técnicas están disponibles para visualizar el útero y los órganos pelvianos. El ultrasonido es un procedimiento que utiliza ondas de sonido de alta frecuencia y que produce una imagen de las estructuras pelvianas. Este es el estudio radiológico más utilizado para los órganos pélvicos y no utiliza rayos X. Con menos frecuencia, pueden utilizarse la tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia magnética (RM) para obtener una imagen tridimensional de los órganos internos, incluyendo el útero, aunque estos procedimientos son raramente requeridos para determinar el origen del sangrado uterino anormal. Las anormalidades del endometrio pueden ser detectadas con una histerosalpingografía (HSG). Esto consiste en la inyección de una solución iodada dentro de la cavidad uterina guiada con rayos X, para así visualizar el contorno del endometrio y las trompas de Falopio.
Estudios de laboratorio
Los estudios de laboratorio también ayudan en el diagnóstico del sangrado uterino anormal. En ocasiones, un análisis de sangre revelará anemia o un desorden de la coagulación. Una vez que se hayan descartado anormalidades estructurales del tracto reproductivo, debería solicitarse un análisis de sangre que mida el nivel de las hormonas pituitarias, como la prolactina, la FSH, y las hormonas tiroideas. Si existe alguna evidencia de un aumento del nivel de los andrógenos (hormonas masculinas), la causa más probable es el síndrome de ovarios poliquísticos (PCOS, por sus siglas en inglés). El PCOS se asocia con frecuencia a menstruaciones irregulares o abundantes. Otros estudios adicionales del hígado, riñón, páncreas, y otros órganos importantes pueden ser útiles, dependiendo de la historia médica de la mujer. Los estudios de laboratorio para la evaluación del sangrado uterino anormal se basará en el juicio clínico del médico y de la causa real del trastorno.
TRATAMIENTO
El tratamiento individual recomendado será específico al diagnóstico. Las anormalidades estructurales (anatómicas) del tracto reproductivo como los fibromas, los pólipos, o el tejido cicatricial pueden ser tratadas por medio de la histeroscopía. Los instrumentos quirúrgicos necesarios para extirpar estas anormalidades de la cavidad uterina, pueden ser insertados a través del histeroscopio. Por lo general, las pacientes pueden volver a sus actividades normales dentro de las 24 horas después de la histeroscopía. Las complicaciones serias son raras.
Las pacientes que tienen niveles adecuados de estrógeno y que no ovulan pueden ser tratadas con éxito con progestágenos sintéticos como el acetato de medroxiprogesterona. Otros progestágenos, como la progesterona natural, están disponibles en cápsulas, óvulos vaginales, o inyecciones intramusculares, y son efectivos para promover el desprendimiento completo del endometrio. En muchas ocasiones, las pacientes pueden ser tratadas con píldoras anticonceptivas, que proporcionan estrógeno y progesterona, a baja dosis, y producir una menstruación regular. Este approach puede ser una elección para aquellas que también deseen evitar el embarazo.
Menorragia
Para las mujeres con menorragia (menstruación excesiva o prolongada), la administración de estrógeno sólo puede recomendarse para detener temporariamente el sangrado y estabilizar el revestimiento endometrial. Muchas veces, el médico recomendará una biopsia endometrial en esas circunstancias. Pueden administrarse estrógenos, utilizando dosis de 1.25 a 5 mg cada seis horas por un período de 12 a 24 horas. Alternativamente, pueden administrarse estrógenos por vía intravenosa a razón de 20 a 25 mg cada cuatro a seis horas para controlar un sangrado excesivo. Luego de varios días a semanas de terapia estrogénica, debe administrarse un agente progestacional por vía oral durante 10 a 12 días para facilitar el control del episodio de sangrado uterino.
El sangrado uterino excesivo puede ser controlado con el uso de píldoras anticonceptivas a baja dosis. La terapia con píldoras de tipo combinado puede administrarse a razón de dos a cuatro píldoras diarias por un período de hasta siete días para controlar una menorragia severa. Posteriormente, una interrupción de cinco a siete días puede ser recomendable, con el consiguiente flujo por deprivación, Desde ahí en adelante, pueden suministrarse anticonceptivos orales a baja dosis de la manera convencional para facilitar el sangrado uterino ordenado. Si la terapia es utilizada en mujeres de más de 40 años, deben descartarse anormalidades del tracto reproductivo, tumores malignos, o trastornos médicos que contraindicarían el uso de estos medicamentos.
Los dispositivos intrauterinos (DIU) con progestágenos son útiles en el tratamiento del sangrado disfuncional uterino. Ha sido demostrado que los inhibidores de la síntesis de prostaglandina, como el ibuprofeno y compuestos relacionados, pueden disminuir el sangrado menstrual excesivo en algunas mujeres. Esto puede ser particularmente útil en mujeres con menorragia posterior a la inserción de un DIU. Ocasionalmente, el médico puede utilizar análogos de GnRH temporariamente para controlar el sangrado exagerado, especialmente en el tratamiento de la menorragia severa, que puede causar anemia. Estos compuestos inhiben temporariamente la liberación de FSH y de LH de la glándula pituitaria y ocasionan una reducción de los niveles estrogénicos ováricos hasta asemejarse a los valores encontrados en la menopausia. El uso de los análogos de GnRH a corto plazo, en combinación con suplemento de hierro, puede mejorar o corregir la anemia.
Las técnicas quirúrgicas incluyen la extirpación de fibromas, pólipos, y adherencias y se realizan con el uso del histeroscopio. La extirpación de fibromas puede ser recomendable para mujeres con menorragia y que no responden a la terapia hormonal. El tipo de técnica quirúrgica a utilizar dependerá del tamaño y localización de los fibromas. La extirpación quirúrgica de los fibromas, también llamada miomectomía puede ser realizada por histeroscopía o a través de una incisión abdominal (laparotomía); y la histerectomía (abdominal o vaginal) es otra opción que puede considerarse.
Por otro lado, la ablación endometrial con el uso del histeroscopio, puede recomendarse para aquellas pacientes que no desean fertilidad. Este procedimiento, realizado bajo anestesia general, utiliza técnicas electroquirúrgicas o el rayo láser para destruir el revestimiento endometrial y corrige, en general, el sangrado uterino abundante. Es importante descartar lesiones endometriales serias antes de realizar este procedimiento. Aunque la meta es detener el sangrado menstrual por completo, con frecuencia los períodos menstruales simplemente disminuyen en abundancia como resultado del procedimiento. Debido a que la ablación endometrial es un procedimiento novedoso, su seguridad a largo plazo no está bien determinada. Sólo muy rara vez se recomienda la histerectomía para el sangrado uterino disfuncional. Esto sólo debería considerarse en pacientes que han atravesado el legrado y la terapia hormonal, ambos sin éxito, o cuando una evaluación exhaustiva no pudo hallar una causa específica o anormalidades corregibles.
Disfunción hipofisiaria y glandular
Los trastornos de las glándulas pituitaria y tiroides pueden ocasionar anovulación e irregularidades menstruales. Las pacientes con una producción inadecuada de hormonas tiroideas (hipotiroidismo) pueden ser tratadas con un reemplazo hormonal diario de hormona tiroidea. El exceso de producción de hormona tiroidea (hipertiroidismo) puede tratarse con medicación oral (antitiroideos), iodo radioactivo, o la extirpación quirúrgica de toda o gran parte de la glándula.,El tratamiento de la hiperprolactinemia (liberación excesiva de prolactina por parte de la pituitaria) es generalmente tratada con bromocriptina o cabergolina. Algunas pacientes con niveles muy altos de esta hormona podrían ser evaluadas con algún estudio radiológico, como una tomografía computarizada o una resonancia magnética de la glándula hipofisiaria para determinar si existe una lesión de la misma. Los adenomas pituitarios son los tumores benignos más comunes de la glándula hipofisiaria y suelen asociarse a un exceso de secreción de prolactina. Si son grandes (macroadenomas) pueden tratarse quirúrgicamente. Un nivel elevado de FSH puede significar falla ovárica inminente, debido a menopausia o menopausia precoz, también llamada falla ovárica precoz (POF, por sus siglas en inglés).
Síndrome de ovarios poliquísticos (PCOS)
Las pacientes con PCOS son tratadas, dependiendo de si la meta consiste en restaurar la fertilidad o regularizar la menstruación. Para aquellas pacientes con irregularidades menstruales y que no están intentando el embarazo, la terapia intermitente con progestágenos (acetato de medroxiprogesterona, 5 a 10 mg por día durante 2 a 4 semanas) o anticonceptivos orales puede ser el tratamiento de elección para restaurar la regularidad menstrual. Las mujeres con PCOS, que sí están intentando el embarazo, son tratadas, por lo general, con citrato de clomifeno. Si el citrato de clomifeno no es efectivo, pueden recomendarse tratamientos alternativos. El PCOS puede estar asociado con hipertensión, enfermedad cardíaca, acné, aumento del vello corporal (hirsutismo), obesidad, y diabetes mellitus, por lo que es importante proporcionar atención médica y tratamientos apropiados
RESUMEN
El sangrado uterino anormal es un problema común en las mujeres en edad reproductiva, que puede ser corregido con cirugía o medicación. La cirugía puede corregir causas estructurales de sangrado anormal. Si no existen causas estructurales, el tratamiento médico puede restaurar los ciclos menstruales regulares. Cualquiera sea la causa del sangrado uterino anormal, todos los tratamientos disponibles en la actualidad pueden generalmente resolver el problema.
GLOSARIO
Ablación endometrial.
Un procedimiento histeroscópico que se utiliza para extirpar la mayor
parte del endometrio (revestimiento interno); A veces se utiliza para tratar
el sangrado uterino anormal.
Adenoma pituitario. Un crecimiento benigno (no canceroso) de
células que generalmente no invaden al tejido circundante. Un adenoma
pituitario puede alterar la ovulación y la menstruación y se asocia
con frecuencia a una producción excesiva de prolactina.
Adenomiosis. Una invasión benigna (no cancerosa) del
tejido endometrial en la pared uterina.
Adherencias. Bandas de tejido fibroso cicatrizal que pueden
aparecer a raíz de una cirugía o infección. Las adherencias
pueden pegotear los órganos pélvicos entre sí y volverlos
no funcionales.
Andrógenos. Hormonas masculinas producidas por los testículos
y necesarias para la producción de espermatozoides. Responsable del desarrollo
de las características sexuales secundarias y del impulso sexual.
Anemia. Una reducción del número de glóbulos
rojos, quienes acarrean el oxígeno en el organismo. La anemia se caracteriza
por debilidad.
Anovulación. Falla o ausencia de ovulación.
Bromocriptina. Medicamento utilizado para suprimir la producción
de prolactina por la glándula pituitaria. El nombre comercial es Parlodel®.
Cabergolina. Medicamento utilizado para suprimir la producción
de prolactina por la glándula pituitaria. Tiene un efecto más
potente que la bromocriptina y puede utilizarse una o dos veces por semana.
El nombre comercial es Dostinex®.
Citrato de clomifeno. Un antiestrógeno oral utilizado
para inducir la ovulación en la mujer. A veces es también utilizado
para incrementar los niveles de testosterona en el hombre, lo que, a su vez,
puede mejorar la producción espermática. El nombre comercial es
Genozym®.
Cuello del útero (cérvix). Parte angosta y más
baja del útero, que se abre hacia la vagina. El canal cervical pasa a
través del cuello del útero y conecta la vagina con la cavidad
uterina. El cuello del útero produce moco, a través del cual deben
nadar los espermatozoides antes de entrar a la cavidad uterina, y pasar de allí
a las trompas de Falopio.
Dispositivos intrauterinos (DIU). Dispositivos contraceptivos
que se colocan dentro del útero; pueden también utilizarse para
prevenir la formación de cicatrices después de cirugía
del útero.
Diabetes mellitus. Una enfermedad debida una producción
anormal de insulina que da lugar a una elevación del nivel de azúcar
en sangre.
Embarazo ectópico. Embarazo que está ubicado en la trompa de Falopio
o en cualquier otro lugar fuera del revestimiento del útero.
Endometrio. La superficie interna del útero (revestimiento)
que es expulsada cada mes, durante la menstruación.
Endometritis. Una inflamación del endometrio causado
por una invasión bacteriana.
Estrógeno. Hormona sexual femenina producida por los
ovarios, responsable del desarrollo de las características sexuales femeninas.
Los estrógenos son responsables de estimular el crecimiento (engrosamiento)
del revestimiento uterino durante la primera mitad del ciclo menstrual, preparando
el ambiente para la ovulación y el posible embarazo.
Son también importantes para los huesos y la salud, en general. En el
hombre existe una pequeña producción de esta hormona, cuando la
testosterona es convertida a estrógeno.
Falla ovárica precoz (POF, por sus
siglas en inglés). Cese de los períodos menstruales secundario
a una insuficiencia ovárica antes de los 40 años de edad. También
llamada menopausia precoz.
Fibromas (miomas o leiomiomas). Tumores benignos
(no-cancerígenos) de la pared del músculo uterino que pueden causar
sangrado uterino anormal.
Folículo. Una estructura pequeña y esférica,
justo por debajo de la superficie del ovario, que contiene el óvulo,
la capa circundante de células y el líquido folicular. Dicho folículo
aumenta de tamaño y cantidad durante la primera mitad del ciclo menstrual.
Durante la ovulación, el folículo maduro se rompe, liberando el
óvulo.
Glándula pituitaria. Una pequeña glándula
justo por debajo del hipotálamo en el cerebro, que segrega hormona folículoestimulante
(FSH) y hormona luteinizante (LH).
Glándula tiroidea. Una glándula endócrina
grande, compuesta por dos lóbulos, situada por delante de la tráquea
(conducto de la respiración) que fabrica la hormona tiroxina, que mantiene
el crecimiento del cuerpo y el metabolismo.
Glándulas suprarrenales. Glándulas ubicadas por
encima de los riñones (una de cada lado) que segregan hormonas (cortisol,
adrenalina, y otras hormonas) que ayudan al organismo a soportar el estrés
y a regular el metabolismo. La alteración de estas hormonas puede alterar
la menstruación.
Hipotálamo. Un centro de control en el cerebro que segrega
hormona liberadora de gonadotrofinas.
Hormona folículoestimulante (FSH). La hormona pituitaria
responsable de estimular el crecimiento de las células foliculares alrededor
del óvulo.
Hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH). Una hormona segregada
por el hipotálamo para estimular la secreción de gonadotrofinas
(FSH y LH) por la pituitaria a la circulación general.
Hormona luteinizante (LH). La hormona que dispara la ovulación
y estimula la producción de progesterona durante la segunda mitad del
ciclo menstrual. Es también necesaria para el desarrollo espermático
normal en el hombre estimulando a los testículos para la producción
de testosterona.
Histerosalpingografía. Procedimiento radiológico
por el cual un medio especial de contraste (tintura), es inyectado dentro del
útero para definir su contorno interno, y grado de apertura (permeabilidad)
de las trompas de Falopio.
Histerosonografía. Una técnica que consiste en
inyectar un líquido salino dentro de la cavidad uterina a través
del cérvix mientras simultáneamente, con la ayuda de un ecógrafo
se observa la imagen en un monitor. También llamada sonohisterografía.
Histeroscopía. Procedimiento diagnóstico por
el cual un visor con luz propia (histeroscopio) es introducido, a través
del cuello del útero hasta el útero, lo que permite al médico
visualizar el interior del mismo.
Histeroscopía operatoria. Cirugía realizada en
el útero utilizando un histeroscopio para extirpar adherencias o tumores.
Laparoscopía. Un procedimiento diagnóstico por
el cual el cirujano inserta un laparoscopio a través de una pequeña
incisión en/o por debajo del ombligo. El médico, entonces, inspecciona
visualmente el útero, los ligamentos, las trompas de Falopio, los ovarios
y otros órganos abdominales. Una o dos incisiones más pueden ser
realizadas para insertar instrumentos adicionales.
Laparoscopía operatoria. Cirugía realizada en
el interior del útero utilizando un laparoscopio, para liberar adherencias,
extirpar tumores o reparar trompas obstruídas.
Laparoscopio. Un delgado instrumento iluminado, como un telescopio,
que es introducido a través del ombligo para examinar el contenido de
la pelvis y de la cavidad abdominal. Pueden hacerse otras incisiones para introducir
otros instrumentos adicionales para facilitar el diagnóstico y permitir
la corrección quirúrgica de anormalidades pélvicas. La
laparoscopía puede ser utilizada como un instrumento diagnóstico
o como un instrumento operatorio.
Laparotomía. Cirugía mayor abdominal a través
de una incisión en la pared abdominal.
Legrado. Un procedimiento quirúrgico ambulatorio por
el cual se dilata el cérvix y se raspa el revestimiento interno del útero.
El tejido es frecuentemente analizado microscópicamente para evaluar
la presencia o anormalidad de tejido de embarazo.
Lesiones. Crecimientos o anormalidades de la anatomía
normal. Los ejemplos incluyen cicatrices, pólipos, y fibromas uterinos.
Menopausia. Cese normal de los períodos menstruales
y de la función ovárica, que ocurre entre los 42 y 56 años
de edad.
Menorragia. Menstruación irregular y profusa que es
excesiva en cantidad (más de 80 cc – aproximadamente cinco cucharadas
de café) o duración (más de siete días).
Miomectomía. La extirpación quirúrgica
de miomas (fibromas) del útero.
Ovarios. Los órganos femeninos (un par) localizados
en la pelvis al costado del útero. Los ovarios producen hormonas y óvulos
incluyendo estrógeno, progesterona, y andrógenos.
Ovulación. Liberación de un óvulo maduro
desde su folículo ubicado en la capa externa del ovario. La ovulación
ocurre, en general, el día 14 ó 15 de un ciclo de 28 días,
14 días antes del primer día de la próxima menstruación.
Pólipos. Término general que describe toda masa
de tejido protuberante o que se proyecta hacia arriba o hacia abajo del nivel
normal de la superficie.
Progestágenos. Una hormona sintética con acción similar
a la progesterona. Sinónimo de hormonas progestacionales.
Progesterona. Hormona femenina segregada durante la segunda
mitad del ciclo menstrual. Prepara el revestimiento del útero para la
implantación de un óvulo fertilizado.
Prolactina. Una hormona normalmente segregada por la glándula
pituitaria hacia el torrente sanguíneo, con el propósito de mantener
la producción de leche durante la lactancia. Cuando es segregada en cantidades
excesivas, puede dar lugar a períodos menstruales ausentes o irregulares
y producir una sustancia lechosa de las mamas.
Resonancia magnética nuclear (RM). Un procedimiento
diagnóstico de imágenes que absorbe energía a partir de
ondas de radio específicas de alta frecuencia.
Sangrado uterino disfuncional. Sangrado uterino anormal sin
evidencia de causas mecánicas o estructurales. La causa más común
de sangrado uterino disfuncional es la producción excesiva o deficiente
de estrógeno y/o progesterona.
Síndrome de ovarios poliquísticos (PCOS,
por sus siglas en inglés). Un trastorno en el cual los ovarios contienen
muchos folículos quísticos que se asocian con ovulación
crónica y sobreproducción de andrógenos (hormonas masculinas).
Los folículos quísticos probablemente existan, porque los óvulos
no son expulsados en el momento de la ovulación. Los síntomas
pueden incluir períodos menstruales irregulares, obesidad, aumento excesivo
del vello corporal (hirsutismo), e infertilidad. El PCOS puede asociarse a enfermedad
cardíaca, hypertensión, o diabetes. Es también llamado
el síndrome de Stein-Leventhal.
Tomografía axial computarizada (TAC). Una técnica
radiológica que crea una imagen tridimensional de los órganos
internos.
Trompas de Falopio. Un par de tubos huecos adheridos cada uno
a un costado del útero, por donde el óvulo nada desde el ovario
hasta el interior del útero. La fertilización generalmente ocurre
en la trompa.
Ultrasonido (ecografía). Tecnología que utiliza
ondas de sonido de alta frecuencia para formar una imagen de los órganos
internos en una pantalla de un monitor; utilizada por especialistas en fertilidad
para monitorear el crecimiento de los folículos en el ovario y para recuperar
los óvulos de los folículos y evaluar un embarazo.
Útero (matriz). El órgano femenino hueco y muscular
alojado en la pelvis, donde el embrión se implanta y desarrolla durante
el embarazo. El revestimiento del útero, llamado endometrio, produce
el sangrado menstrual cíclico cuando no ocurre el embarazo.