Infertilidad ![]()
INFERTILIDAD
UN RESUMEN
Guía para pacientes*
*Esta guía ha sido traducida y organizada por nuestro consultor y está basada en la guía para pacientes publicada por la Sociedad Norteamericana de Medicina Reproductiva (ASRM)
Al final de esta guía
hay un glosario de las palabras escritas en itálica y negritas
INTRODUCCIÓN
Si Ud. y su pareja han estado intentando tener un bebé por un período de un año o más, no se encuentra sola. Casi 4.9 millones de parejas americanas tienen dificultades para concebir. De hecho, una de cada siete parejas tendrá problemas para concebir en algún momento de su vida reproductiva. Durante este tiempo podrán experimentar frustración, celos, culpa y enojo. Sin embargo, al empezar a explorar las opciones médicas, se darán cuenta de que recientes hallazgos en medicamentos, microcirugía y técnicas de fertilización in vitro ofrecen, ahora más que nunca, una esperanza de un embarazo exitoso. En la mayoría de los casos hoy en día, los expertos pueden identificar factores masculinos y femeninos que disminuyen la fertilidad. El embarazo hoy es posible para más de la mitad de las parejas que buscan tratamiento.
LA PRIMERA CONSULTA
Ud. puede escoger entre ser inicialmente evaluada por un gineco-obstetra general o acudir directamente a un especialista en infertilidad (Medicina Reproductiva). Mientras algunos especialistas en infertilidad son ginecólogos generales con un interés especial en el tratamiento de la infertilidad, otros son endocrinólogos especializados en reproducción.
Una vez que Ud. se haya decidido por un especialista calificado, será sometida a una serie de exámenes que requieren de una considerable inversión de tiempo, dinero y energía física y emocional. Antes de que estos exámenes se lleven a cabo, el médico hará preguntas y revisará todos los datos de evaluaciones previas que Ud. y su pareja puedan tener. Es de suma importancia que el médico tenga acceso a los datos médicos previos, ya que esto permite minimizar la pérdida de tiempo y dinero que se usaría en evaluaciones diagnósticas y tratamientos repetidos. Ambos deben acudir a la primera reunión, ya que la infertilidad es una experiencia compartida y se maneja mejor cuando se la enfrenta como pareja. Durante esta visita, Uds. empezarán a darse cuenta del grado de dedicación y cooperación que un estudio de infertilidad requiere.
Las causas de infertilidad se deben tanto a factores femeninos como masculinos. En una entrevista típica, el médico le pregunta a la mujer si tiene menstruaciones regulares, dolores menstruales severos, dolor pélvico, sangrado o flujo vaginal anormal, antecedentes de infección genital, o enfermedades generales. Además, le preguntará al hombre acerca de lesiones genitales, operaciones, infecciones, uso de drogas y/o medicamentos, antecedentes de paternidad previa, y enfermedades generales. El médico les preguntará a ambos cuanto tiempo han estado intentando concebir, con qué frecuencia tienen relaciones sexuales, si utilizan lubricantes durante el coito, y si algún miembro de su familia tiene enfermedades congénitas. Dado que el 25 por ciento de las parejas infértiles tienen más de un factor causante de infertilidad, es muy importante evaluar todos los factores que pueden afectar tanto al hombre como a la mujer.
La historia sexual y reproductiva completa de cada miembro de la pareja, incluyendo relaciones previas, también debe ser considerada. Durante la primera visita, muchos médicos discuten el estrés emocional de la infertilidad, un tema que muchas veces es difícil de compartir con familiares y amigos. Los médicos saben que los procedimientos y preguntas íntimas involucradas en un estudio de infertilidad pueden resultar difíciles. Ud. debe siempre sentirse libre de manifestar al médico sus preocupaciones y frustraciones.
Un examen físico completo que preste especial atención a los órganos reproductivos, es el paso que generalmente sigue a las entrevistas. El médico pondrá especial atención a los signos de desbalance hormonal y puede solicitar exámenes de sangre para medir niveles hormonales, dependiendo de cada caso en particular.
Algunos médicos inician los exámenes durante la primera visita, basándose en los datos de la historia y examen físico de cada miembro de la pareja. Por ejemplo, si existe algún signo de infección que pudiera comprometer un futuro embarazo, Ud. o su pareja podrían ser sometidos a exámenes de inmediato. Otros exámenes deben ser realizados en momentos específicos del ciclo menstrual de la mujer.
FACTORES DE FERTILIDAD
Factor masculino
En aproximadamente un 40 por ciento de las parejas infértiles, el hombre es el único causante o contribuye a la infertilidad. Por este motivo, el análisis de semen (espermograma) es muy importante. Generalmente se le solicita al hombre que se abstenga de eyacular por, al menos, 48 horas. Luego de esto, deberá recolectar una muestra de semen en un recipiente, obteniéndola por masturbación, ya sea en el consultorio del médico o en el hogar. En algunos casos, una muestra de semen puede ser obtenida durante el acto sexual usando un preservativo especial que no contenga sustancias que dañen a los espermatozoides. La muestra de semen es examinada bajo un microscopio para determinar la concentración (cantidad por ml), motilidad (movimiento), y morfología (aspecto y forma) de los espermatozoides. En general, se recomiendan dos o tres análisis de semen en un período de dos a seis meses, ya que la calidad de los espermatozoides puede variar en el tiempo. Estos y otros exámenes ayudan a determinar las características de los espermatozoides respecto de algunas funciones que son necesarias para una fertilización exitosa.
Con frecuencia, el hombre deberá acudir a un andrólogo u otro médico que se especialice en infertilidad masculina. El tratamiento para el factor masculino en la infertilidad puede incluir antibióticos para las infecciones, corrección quirúrgica de varicocele (venas varicosas en el escroto) o de obstrucción de conductos, hormonas para mejorar la producción de espermatozoides, e inseminación de espermatozoides en la cavidad uterina de la mujer (inseminación intrauterina). La fertilización in vitro (FIV) y otras técnicas de reproducción asistida de alta complejidad también pueden proporcionar soluciones para el factor masculino de la infertilidad.
Si los factores masculinos son severos,
pueden no responder al tratamiento. Si esto ocurre, el médico puede discutir
el uso de espermatozoides de un donante anónimo como otra opción
para tener un hijo. Le sugerimos consulte con la página de Cryobank (banco
de semen) para más detalles.
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Factor
tubario
Dada la importancia
que tienen las trompas de Falopio para la concepción,
los exámenes utilizados para determinar la permeabilidad (apertura) de
las mismas son importantes. Los factores tubarios y/o peritoneales son la causa
de alrededor del 35 por ciento de todos los problemas de infertilidad femenina.
Si la histerosalpingografía (HSG) demuestra
trompas obstruídas, ello puede deberse a la presencia de tejido cicatricial.
El médico puede realizar una laparoscopía,
para determinar si se han formado adherencias en la superficie externa de las
trompas y hasta qué punto éstas pueden interferir con la función
tubárica.
Dado que por problemas técnicos, la HSG o la laparoscopía pueden erróneamente indicar obstrucción de las trompas, puede ser necesario realizar ambos exámenes para una adecuada evaluación de las trompas de Falopio.
La laparoscopía es parte importante de una exhaustiva evaluación de infertilidad y no debiera ser innecesariamente demorada, especialmente en pacientes de edad reproductiva avanzada. En pacientes más jóvenes, sin embargo, el médico puede posponer la laparoscopía si la HSG muestra trompas permeables o si se está tratando otro problema. Aún así, si no se produce el embarazo en un plazo de seis a doce meses de tratamiento, casi siempre se propone realizar la laparoscopía.
Si las trompas están obstruídas, cicatrizadas o dañadas, a veces se puede corregir el problema mediante cirugía. Aunque muchos problemas tubáricos son corregibles con la cirugía, las mujeres con trompas severamente dañadas tienen tan pocas posibilidades de lograr un embarazo, que rara vez se intenta la cirugía en ellas. Si éste es el caso, la fertilización in vitro (FIV) ofrece la mayor esperanza de un embarazo exitoso.
Factor ovulatorio
El patrón menstrual de una mujer puede revelar datos importantes acerca de la ovulación. La ovulación irregular o anormal es la causa de aproximadamente el 25 por ciento de todos los casos de infertilidad. Hacer un registro de la temperatura corporal basal (TCB) es una forma simple y poco costosa de saber si una mujer ovula. Un registro completo de TCB generalmente reflejará la secreción de progesterona, una hormona producida por los ovarios después de la ovulación. Durante los 12 a 16 días previos al inicio de la menstruación, la progesterona transforma el revestimiento interno del útero en un ambiente receptivo para la implantación y nutrición del óvulo fertilizado.
Para completar un registro de TCB,
una mujer debe tomar su temperatura oral cada mañana, tan pronto se despierta,
por un período mínimo de un mes, y anotar la temperatura diariamente
bajo la fecha correspondiente. Normalmente, la liberación de progesterona
producida por la ovulación determina un aumento en la temperatura de
0.5 grados Farenheit, indicando que se ha producido la ovulación (Figura
1). Esto ocurre durante la mitad del ciclo menstrual. Si no ha ocurrido
la ovulación, generalmente la temperatura se mantiene relativamente estable
(Figura 2). El registro de TCB no indica, en forma directa,
ovulación o producción de progesterona. Muchos factores no relacionados
con el ciclo reproductivo, como el frío o la fatiga, pueden afectar la
TCB. La TCB ayuda a determinar si se produce la ovulación y en qué
momento, pero sólo después de que la ovulación se ha producido.
El médico puede recomendar un kit de predicción de ovulación, que se vende sin receta, el cual ha sido diseñado para detectar el alza (“pico”) de hormona luteinizante (LH) en la orina y para ayudar a predecir el momento de la ovulación. El pico de LH estimula la liberación de óvulos (ovocitos) desde el ovario y la producción de progesterona en el mismo. El médico puede también obtener una ecografía pélvica para evaluar la ovulación. Este examen permite establecer si los ovarios están produciendo folículos, que contienen óvulos inmaduros (ovocitos). Estos folículos son quistes llenos de líquido, ubicados justo debajo de la superficie ovárica. La ecografía también puede ayudar a documentar el colapso folicular, que implica la liberación del óvulo.
Los resultados del registro de TCB y de los kits para predicción de ovulación pueden sugerir la presencia de problemas como anovulación (falta de ovulación), o producción insuficiente de progesterona (fase lútea inadecuada), lo cual impide que el óvulo fertilizado logre implantarse exitosamente en el revestimiento interno del útero. El registro de TCB y los kits de detección de ovulación también son útiles para programar exámenes que deben ser realizados en momentos específicos del ciclo menstrual (ej. test post coital).
Figura 1. Gráfico
con temperatura basal bifásica
Figura 2. Proceso de fertilización

Otro procedimiento, la biopsia endometrial, también ayuda a evaluar la ovulación. Este procedimiento es efectuado en el consultorio del médico, y toma aproximadamente diez minutos. Justo antes del inicio de la menstruación, se extrae un pequeño trozo de tejido del endometrio, que es el revestimiento interno del útero (Figura 3). Este examen puede producir alguna molestia y puede ser que el médico recete algún medicamento para aliviar el dolor, antes del procedimiento. Con frecuencia, se realiza una prueba de embarazo antes de la biopsia, para asegurarse de que la mujer no esté embarazada. El tejido obtenido es preparado en forma especial por un patólogo y examinado bajo el microscopio, para determinar si ha respondido adecuadamente a la producción de progesterona. La biopsia endometrial generalmente se obtiene uno a tres días antes de la fecha en que se espera la menstruación (típicamente el día 26 de un ciclo de 28 días), que es cuando los cambios inducidos por la progesterona son más notorios. La biopsia endometrial también puede ser programada para 12 ó 13 días después del pico de LH. El médico debe conocer la fecha de ovulación o el día de inicio de la siguiente menstruación para interpretar la biopsia. El aspecto del tejido bajo el microscopio puede reflejar un efecto inadecuado de progesterona sobre el revestimiento uterino, lo que se denomina defecto de fase lútea o fase lútea inadecuada. El tratamiento puede consistir en administrar progesterona o medicamentos para inducir la ovulación (facilitar la ovulación).
Figura 3. Biopsia endometrial

Los ovarios inician la producción de grandes cantidades de progesterona después de la ovulación. En un ciclo normal, los niveles de progesterona llegan a un máximo alrededor de siete días después de la ovulación. El médico podría querer medir el nivel sanguíneo de progesterona en este momento, para lo cual necesita tomar una o varias muestras de sangre. Generalmente se evalúa la progesterona sanguínea entre los días 20 a 23 de un ciclo menstrual de 28 días. Un nivel de progesterona lo suficientemente elevado ayuda a confirmar la ovulación.
Si una mujer no está ovulando, se le pueden recetar medicamentos para estimular la ovulación. Hasta un 80 por ciento de las mujeres que usan medicamentos para inducir (facilitar) la ovulación empiezan a ovular en forma regular, y si no tienen otros factores que requieran tratamiento, 40 a 80 por ciento quedan embarazadas en las primeras seis ovulaciones inducidas. Si la terapia oral falla, se pueden usar medicamentos más potentes (administrados por inyección). Además, el médico podría requerir exámenes especiales para determinar por qué la mujer no está ovulando. La historia clínica y el examen físico ayudan a determinar cuales exámenes son apropiados.
Factor cervical
Algunas condiciones del cuello del útero pueden contribuir a la infertilidad, pero rara vez son la única causa. Para determinar si hay un problema con el cuello del útero, el médico puede recomendar un test postcoital (TPC). Este test evalúa el moco cervical, los espermatozoides, y la interacción entre ambos. Se realiza antes de la ovulación, y lo más cerca posible del día de la ovulación. El médico puede recomendar un kit de detección de ovulación (pico de LH) para ayudarle a determinar el día apropiado para el TPC.
En la mitad del ciclo, el moco cervical debe ser claro, incoloro, acuoso, abundante y extensible. Cuando estas condiciones están presentes, los espermatozoides pueden pasar más fácilmente hasta el útero y las trompas de Falopio. Se le solicitará a la mujer y a su pareja que tengan relaciones sexuales en un día particular del ciclo menstrual de la mujer, o el día después del pico de LH en la orina. Antes de acudir al consultorio del médico, la mujer puede ducharse, pero no debe tomar un baño de inmersión ni utilizar la ducha vaginal ni usar ningún tipo de medicamento vaginal, spray, polvo o cremas después del acto sexual. Ocho a veinticuatro horas después del acto sexual, se toma una muestra del moco cervical de la mujer, durante un examen pélvico rutinario, y se lo examina de inmediato bajo el microscopio. Si el moco es de buena calidad, y se ha depositado un número adecuado de espermatozoides móviles en la vagina, el examen microscópico debiera revelar espermatozoides nadando hacia adelante y en forma progresiva en el moco cervical. Este examen se realiza en el consultorio del médico, es indoloro y sólo toma algunos minutos.
Si el número de espermatozoides móviles hallados es inferior al promedio, esto podría deberse a una disminución de la producción de espermatozoides, a una deficiente eyaculación dentro de la vagina, a un moco cervical anormal, o a un trastorno inmunológico. En este último caso, existen proteínas (anticuerpos) que matan o inmovilizan a los espermatozoides, las cuales están presentes en el moco cervical, en la superficie de los espermatozoides, en el líquido seminal, o en todos ellos.
Para detectar estos anticuerpos puede ser necesario efectuar exámenes del moco cervical, de los espermatozoides y de la sangre de ambos miembros de la pareja. Si el moco es de mala calidad, o si la cantidad es insuficiente, puede ser que el cuello del útero no esté funcionando adecuadamente. La explicación más plausible es que el examen fue realizado en un momento inapropiado del ciclo menstrual de la mujer. Otra causa posible de una inadecuada producción de moco cervical, puede tener relación con alguna cirugía cervical previa (ej. conización). Los problemas cervicales son, generalmente, tratados con antibióticos, hormonas, o con inseminación intrauterina. Es importante, para el médico, saber si la mujer ha sido previamente sometida a biopsia, cirugía, criocirugía y/o tratamiento con láser en el cuello del útero; o si ha tenido Pap anormales; o si su madre ingirió DES (dietilestilbestrol) durante su embarazo.
Factor uterino
Una radiografía especial llamada histerosalpingografía (HSG) puede mostrar defectos del interior del útero o de las trompas de Falopio (Figura 4). Se efectúa una HSG después de finalizada la menstruación de la mujer, y antes de la ovulación. Se inyecta un medio de contraste especial (tintura) a través del cuello del útero. Este llena el útero y las trompas de Falopio, revelando tejido uterino cicatricial, pólipos (levantamientos del revestimiento uterino), miomas (fibromas), o una anomalía de la forma de la cavidad uterina. Estas alteraciones, que se ven en alrededor del 5 % de las mujeres infértiles, pueden interferir con la implantación del embrión o pueden aumentar la incidencia de aborto. La HSG puede también sugerir obstrucción de las trompas de Falopio. Puede ser necesario realizar cirugía para completar la evaluación y, en lo posible, corregir problemas uterinos estructurales o una obstrucción de las trompas de Falopio. Puede ser recomendable efectuar una histeroscopía para una mejor evaluación o para tratar anomalías detectadas con la HSG.
Figura 4. Diagrama de la histerosalpingografía y una radiografía (ver recuadro)

Factor peritoneal
El factor peritoneal se refiere a condiciones o anomalías que involucran las superficies peritoneales (peritoneo) de los órganos pélvicos o de la cavidad abdominal, tales como adherencias peritoneales o endometriosis.
La laparoscopía, un procedimiento quirúrgico que permite al médico visualizar los órganos femeninos internos, puede revelar problemas dentro de la cavidad pélvica, tales como tejido cicatricial (adherencias) o endometriosis, que se produce cuando el tejido que normalmente recubre el útero por dentro, empieza a crecer fuera del útero (Figura 5). Este tejido puede crecer sobre cualquier estructura dentro de la pelvis, incluyendo los ovarios, y se encuentra en alrededor del 35 por ciento de las mujeres infértiles que no tienen ninguna otra causa diagnosticable de infertilidad antes de la laparoscopía.
Figura 5. Endometriosis

La laparoscopía se efectúa, generalmente, bajo anestesia general, usualmente en el servicio de cirugía ambulatoria del Instituto o Sanatorio. Durante el procedimiento, un instrumento delgado y con luz propia, parecido a un telescopio, llamado laparoscopio, es introducido a través de una pequeña incisión realizada a nivel de o justo por debajo del ombligo (Figura 6). El médico mira directamente dentro de la cavidad abdominal, e inspecciona los ovarios, trompas, útero y peritoneo (revestimiento de la pelvis). Generalmente, se inyecta algún medio de tinción a través del cuello del útero, para determinar si el paso del útero a las trompas está permeable. Puede ser necesario efectuar uno o más cortes pequeños adicionales sobre el área del pubis para examinar mejor los órganos pélvicos y tratar alguna enfermedad, si se la encuentra.
Figura 6. Laparoscopía

La laparoscopía es la forma más simple de diagnosticar alteraciones peritoneales y tubáricas. Además, una variedad de instrumentos quirúrgicos especializados, incluyendo el láser, pueden, hoy en día, ser usados laparoscópicamente, para tratar una amplia gama de condiciones patológicas, incluyendo endometriosis, adherencias, y quistes ováricos. En muchos casos, la laparotomía (que involucra una incisión abdominal y alrededor de seis semanas de recuperación) es innecesaria, ya que muchos problemas pueden ser tratados laparoscópicamente.
INFERTILIDAD INEXPLICADA Y FACTORES POCO COMUNES
En aproximadamente el 5 al 10 por ciento de las parejas que buscan un embarazo, todos los exámenes descriptos anteriormente son normales, y en un porcentaje mucho mayor, sólo se encuentran alteraciones menores. Muchas de estas parejas pueden someterse a exámenes más intensivos para detectar problemas menos comunes, y más sutiles, que pueden causar infertilidad.
Empíricamente, se han utilizado medicamentos inductores de la ovulación e inseminación intrauterina para tratar los casos de infertilidad inexplicada (sin causa aparente), con éxito limitado. Si no se produce el embarazo dentro de cuatro a seis ciclos de tratamiento, puede ser necesaria una reevaluación de los factores. Cada pareja es un conjunto único de circunstancias, y las probabilidades de éxito de un tratamiento varían ampliamente. Si el tratamiento falla, las parejas tienen todavía, como opciones, el continuar con la misma terapia, reevaluando los factores o, en la mayoría de los casos, utilizar tecnología de reproducción asistida (TRA), inseminación con semen de donante, o la adopción.
A nivel nacional, los programas de TRA tienen una tasa de embarazos del 30 al 40% (30 a 40% de probabilidades de obtener un niño vivo de un único ciclo de FIV). El éxito de la FIV depende de muchos factores, especialmente la edad de la mujer y las causas de su infertilidad. Las parejas que usan la FIV durante más ciclos de tratamiento, pueden tener hasta más de un 50 por ciento de probabilidades de obtener un embarazo a término. Otras nuevas técnicas de reproducción asistida incluyen transferencia intratubaria de gametos (GIFT, por sus siglas en inglés), transferencia intratubaria de cigoto (ZIFT, por sus siglas en inglés), transferencia de embriones obtenidos por ovodonación, e inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI, por sus siglas en inglés) Con estas técnicas se puede utilizar criopreservación o congelamiento de embriones. A través de la transferencia de embriones de donantes, incluso se pueden producir embarazos en mujeres que no tienen ovarios.
IMPLICANCIAS PSICOLÓGICAS
La infertilidad es una condición médica que tiene muchas repercusiones para las parejas. Los pacientes pueden experimentar sentimientos como enojo, tristeza, culpa y ansiedad.
Estos sentimientos pueden afectar la autoestima y la autoimagen. Puede ser difícil compartir estos sentimientos con familiares y amigos, lo que puede llevar al aislamiento. Es importante saber que estos sentimientos son normales, y que una no se encuentra sola. Si bien es responsabilidad del médico, el discutir en forma realista cuáles son las probabilidades de embarazo, sólo los pacientes pueden decidir qué tan lejos quieren llegar en sus intentos por concebir. La evaluación y el tratamiento son, con frecuencia y de varias maneras, estresantes. Es importante llegar a una decisión en conjunto respecto de cuáles son las metas y los tratamientos aceptables. En muchos casos, el definir cuándo se pondrá fin a la terapia, también es aconsejable. En algunas situaciones el médico puede asistir a los pacientes aconsejando una interconsulta con un/una psicólogo/a especializado/a en infertilidad.
RESUMEN
En algunas oportunidades, los factores
que impiden un embarazo son fáciles de detectar y resolver, pero en muchos
casos son difíciles de identificar y de tratar. Para estas parejas, puede
ser necesario realizar una evaluación extensa antes de poder recomendar
algún tratamiento. El manejo actual de la infertilidad no es una garantía
de embarazo, pero una completa evaluación puede, generalmente, descubrir
uno o más factores que disminuyen la fertilidad. El médico puede,
entonces, ofrecer una idea razonable de las probabilidades de lograr un embarazo.
La decisión sobre cuál tratamiento seguir, si es que se va a seguir
alguno, es estrictamente personal. Algunas veces puede ser necesario suspender
temporalmente el tratamiento. En cualquier caso, las muchas opciones existentes
hoy en día, como las técnicas reproductivas avanzadas y la adopción,
permiten a la mayoría de las parejas infértiles gozar de la felicidad
de ser padres.
GLOSARIO
Análisis de semen.
Examen microscópico del líquido eyaculado para determinar el número
de espermatozoides, su forma, y su capacidad para moverse.
Anovulación. Falla o ausencia de ovulación.
Biopsia de endometrio. Es la extracción de un pequeño
trozo de tejido del endometrio (revestimiento interno del útero), para
ser examinado bajo el microscopio. Los resultados indican si el endometrio está,
o no, en la fase adecuada para la implantación de un óvulo fertilizado.
Cuello del útero (cérvix). Parte angosta y más
baja del útero, que se abre hacia la vagina. El canal cervical pasa a
través del cuello del útero y conecta la vagina con la cavidad
uterina. El cuello del útero produce moco a través del cual deben
nadar los espermatozoides antes de entrar a la cavidad uterina, y pasar de allí
a las trompas de Falopio.
Defecto de fase lútea. Es la condición que se
presenta cuando el revestimiento interno del útero no madura adecuadamente,
en respuesta a la secreción de progesterona producida por el ovario después
de la ovulación.
Endometriosis. Es la presencia de tejido similar al del endometrio
en localizaciones anormales como ovarios, trompas de Falopio, y cavidad abdominal.
La endometriosis puede asociarse a dolor pélvico e infertilidad.
Fertilización in vitro (FIV). Método de reproducción
asistida que involucra la obtención quirúrgica de óvulos,
desde los ovarios de la mujer, los cuales son combinados con los espermatozoides
en el laboratorio. Si se produce la fertilización, el embrión
resultante es colocado en el útero de la mujer.
Folículo. Quiste lleno de líquido ubicado justo
por debajo de la superficie ovárica y que contiene el óvulo inmaduro
(ovocito).
Histeroscopía. Procedimiento diagnóstico por
el cual un visor con luz propia (histeroscopio) es introducido, a través
del cuello del útero hasta el útero, lo que permite al médico
visualizar el interior del mismo.
Histerosalpingografía. Procedimiento radiológico
por el cual un medio especial de contraste (tintura), es inyectado dentro del
útero para definir su contorno interno, y grado de apertura (permeabilidad)
de las trompas de Falopio.
Hormona luteinizante (LH). Hormona que produce la ovulación
y estimula al cuerpo lúteo para que segregue progesterona.
Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI,
por sus siglas en inglés). Procedimiento por el cual un solo espermatozoide
es inyectado dentro de un óvulo, para lograr la fertilización.
Laparoscopio. Instrumento visor delgado, con luz propia, equipado
con un lente telescópico.
Laparoscopía. Procedimiento diagnóstico por el
cual el cirujano introduce el laparoscopio a través de una pequeña
incisión debajo del ombligo, e inspecciona visualmente el útero,
los ligamentos uterinos, las trompas de Falopio, los ovarios y órganos
abdominales. Puede ser necesario realizar otras incisiones, a través
de las cuales se pueden introducir y manipular instrumentos adicionales, para
facilitar el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad pélvica.
Ovulación. Liberación de un óvulo maduro
desde su folículo ubicado en la capa externa del ovario. La ovulación
ocurre, en general, el día 14 ó 15 de un ciclo de 28 días,
14 días antes del primer día de la próxima menstruación.
Peritoneo. Revestimiento de la cavidad abdominal.
Progesterona. Hormona femenina segregada por el ovario durante
la segunda mitad del ciclo menstrual. La progesterona prepara al revestimiento
interno del útero para la implantación del óvulo fertilizado.
Temperatura corporal basal (TCB). Temperatura del cuerpo en
reposo. Se toma la temperatura oral cada mañana, inmediatamente después
de despertar, y se lleva registro en una hoja de TCB. Los registros son estudiados
para ayudar a identificar la ovulación, que ocurre aproximadamente al
mismo tiempo que el alza de la TCB.
Test postcoital (TPC). Análisis microscópico
de una muestra de moco cervical, tomada habitualmente dentro de las 24 horas
posteriores al coito. Este test determina la madurez del moco cervical y la
capacidad de los espermatozoides para entrar y penetrar el moco cervical.
Transferencia de embriones por ovodonación. Transferencia
a una receptora infértil de embriones resultantes del óvulo de
una donante voluntaria.
Transferencia intratubaria de gametos (GIFT,
por sus siglas en inglés). Método de reproducción asistida
que involucra la obtención quirúrgica de óvulos desde el/los
ovario/s de una mujer, los cuales son combinados con espermatozoides, siendo
ambos inmediatamente transferidos a la trompa de Falopio. La fertilización
se produce dentro de la trompa de Falopio. Una de las desventajas del GIFT es
que no puede saberse si la fertilización tuvo lugar en caso de no producirse
el embarazo.
Transferencia intratubaria de cigoto (ZIFT,
por sus siglas en inglés). Los óvulos son recolectados y fertilizados,
y el cigoto resultante es transferido a la trompa de Falopio.