ICSI/FIV

Hasta hace algunos años, el tratamiento de las parejas cuya infertilidad era atribuible al hombre no tenía mucho éxito. La fertilización in vitro era útil en algunos casos, aunque no tanto como cuando el problema era atribuible a la mujer. Desde la aparición del ICSI como herramienta terapéutica, es posible tratar el factor masculino, aún en su forma de presentación más severa. En la actualidad, por lo tanto, el factor limitante pasó a ser la mujer, ya sea con relación a su edad o a la respuesta ovárica.

Fertilización in vitro (FIV)

La FIV es el procedimiento de fertilización asistida que más se utiliza en el mundo. En términos sencillos, la FIV consiste en retirar uno o más óvulos de los ovarios para fertilizarlos con el esperma del hombre en el laboratorio, para luego transferir los embriones al útero para su implantación y el desarrollo del embarazo. Aunque la FIV se desarrolló para tratar a las parejas cuya principal causa de infertilidad es un daño en las trompas de Falopio, la técnica también ha resultado útil en casos de infertilidad causada por un conteo de espermatozoides inferior al promedio, en casos de endometriosis y en casos de esterilidad sin causa aparente. Las tasas de embarazo con este procedimiento pueden llegar al 45% por intento en un buen programa de fertilización in vitro.

Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI)

La fertilización por microinyección es una importante innovación surgida en los últimos años que finalmente ofrece un tratamiento viable, incluso en los casos más difíciles de infertilidad masculina. Anteriormente, la única opción consistía en la adopción o la inseminación con semen de donante. Actualmente el ICSI ofrece una verdadera solución terapéutica. En este procedimiento se utilizan los más potentes microscopios e instrumentos de “manipulación microscópica”. Los embriólogos, por ejemplo, pueden sujetar un solo óvulo humano con la punta de una pipeta de succión fina y penetrarlo con una aguja siete o más veces más delgada que el diámetro de un pelo. Mediante la aguja se introduce un solo espermatozoide en el citoplasma del óvulo.

En la mayoría de los casos (60-70%) el espermatozoide logra fertilizar el óvulo, que dos a tres días más tarde puede transferirse al útero como un embrión. Los resultados con este procedimiento son notables en los casos de factor masculino severo (alteraciones espermáticas importantes) y las tasas de embarazo pueden llegar al 45% por intento en un buen programa de ICSI, que son comparables a las tasas de fertilización in vitro en casos de obstrucción tubaria.

En la actualidad, esta técnica se ha desarrollado para tratar la infertilidad masculina debida a ausencia de espermatozoides en el eyaculado (azoospermia). Para ello es necesario realizar un procedimiento quirúrgico para la adquisición y procesamiento de los espermatozoides así obtenidos.*

*Para más detalles concernientes a los procedimientos de obtención de espermatozoides en estos casos y resultados logrados por el equipo del Dr. Raymond Osés, ver “ICSI en azoospermia: experiencia institucional” en la sección “Tratamiento” en el menú desplegable a la izquierda.

Indicaciones de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides

Muy bajas cantidades de espermatozoides móviles.
Teratospermia severa.
Problemas en la unión y penetración de los espermatozoides al óvulo.
Infertilidad secundaria a la presencia de anticuerpos antiespermáticos.
Fallas previas o repetidas en la fertilización con los métodos
  convencionales de FIV.
Cantidad y calidad limitadas de espermatozoides congelados.
Obstrucción irreparable del tracto reproductivo masculino.
  En tal caso, los espermatozoides se pueden obtener del epidídimo
  mediante un procedimiento llamado aspiración de espermatozoides
  del epidídimo por microcirugía (MESA, por sus siglas en inglés),
  o de los testículos mediante la “aspiración” testicular de esperma
  (TESE, por sus siglas en inglés).

La fertilización ocurre en el 50 al 80% de los óvulos inyectados. El proceso del ICSI puede dañar a un pequeño porcentaje de óvulos. Puede ocurrir que el óvulo fertilizado no consiga dividirse, o que el embrión se detenga en una etapa temprana del desarrollo. Factores tales como la mala calidad de los óvulos o la edad materna avanzada pueden desencadenar índices de éxito más bajos.

El ICSI no incrementa la incidencia de embarazo múltiple en comparación a la FIV convencional. Dado que el ICSI es una técnica relativamente nueva, realizada por primera vez en 1992, no hay datos a largo plazo disponibles respecto de la salud y fertilidad futuras de los niños concebidos con ICSI. Algunos estudios informan que la incidencia de una malformación congénita denominada hipospadias (la apertura de la uretra se encuentra en la parte inferior del pene) se ve incrementada en bebés concebidos mediante ICSI. Esta es un área en investigación constante. Dado que algunas causas de infertilidad masculina son familiares y están relacionadas con problemas genéticos, los descendientes masculinos podrían tener problemas reproductivos de adultos. A pesar de estas preocupaciones, el ICSI constituye un gran avance en el tratamiento de la infertilidad severa.


Una pipeta de succión sujeta al óvulo mientras se realiza
la microinyección de un espermatozoide


 

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