Fibromas uterinos![]()
¿Qué son los fibromas?
Los fibromas de
útero, también conocidos como leiomiomas o simplemente miomas,
son crecimientos benignos (no cancerosos) de músculo liso, generalmente
dentro de las paredes musculares lisas normales del útero. Una mujer
puede tener un solo fibroma o múltiples fibromas y estos pueden estar
alojados en la superficie uterina externa o interna o dentro de la pared uterina.
Estos tumores benignos son muy comunes y en la mayoría de las mujeres
ocasionan muy pocos problemas. Algunas veces se asocian con flujo menstrual
excesivo, fuertes calambres, presión pélvica y problemas urinarios
o intestinales. Si estos síntomas se tornan severos y perjudican la calidad
de vida de una mujer, se puede recomendar la cirugía para extirpar los
fibromas (miomectomía). Si la mujer ya no está interesada en la
procreación, otra opción consiste en extirpar el útero
(histerectomía). En algunos centros se están ofreciendo técnicas
desarrolladas recientemente que son menos invasivas, tales como la embolización
de las arterias uterinas y la ablación eléctrica.
Fibromas
y embarazo
Durante el embarazo, los fibromas pueden ocasionar problemas en algunas pacientes,
dependiendo del tamaño y de la ubicación de los mismos. Dado que
estos tumores benignos dependen del estrógeno para su crecimiento, los
niveles elevados de estrógeno durante el embarazo pueden, en algunos
casos, desencadenar su rápido crecimiento. Si el fibroma se encuentra
en la superficie externa del útero, en general no ocasiona problemas
para la concepción y desarrollo del embarazo. Si el fibroma se encuentra
ubicado dentro de la pared muscular uterina o cerca de la cavidad uterina, donde
se encuentra el feto en crecimiento, la paciente puede presentar mayor riesgo
de sufrir un aborto espontáneo durante el embarazo. En unos pocos casos,
el fibroma puede crecer tan rápidamente durante el embarazo, que el suministro
de sangre no le sea suficiente y el centro del tumor sufra un proceso de degeneración,
que puede ser doloroso. Algo que también es poco común pero significativo,
es el hecho de que algunos fibromas puedan bloquear la porción inferior
del útero, no permitiendo que la cabeza del bebé descienda para
el parto. En estos casos puede ser necesario realizar una cesárea. Es
importante recordar que la mayoría de las pacientes con fibromas no experimentan
problemas durante el embarazo.
Fibromas e infertilidad
Las posibilidades para las mujeres con fibromas que están intentando
el embarazo son mucho menos ciertas. Aún no está claro el mecanismo
exacto de cómo los fibromas pueden impedir la implantación embrionaria.
Parece ser que los fibromas distorsionan la cavidad uterina disminuyendo las
posibilidades de que un embrión se implante en el revestimiento uterino
(endometrio). En la mayoría de los casos en que los fibromas no distorsionan
el revestimiento, los mismos no parecen ocasionar fracasos en la implantación.
Datos obtenidos de un estudio grande llevado a cabo por Buttram y colegas, informan
que de más de 1200 mujeres sometidas a miomectomía por fibromas,
27% consultaron por infertilidad y 3% sufrieron abortos espontáneos,
pero de estas mujeres sólo 76 no presentaron otra causa de infertilidad.
Cuando estas mujeres fueron sometidas a miomectomía para que se les extirparan
sus fibromas, el índice de concepción mejoró significativamente
y 40% de ellas lograron la concepción, lo que sugiere, pero no confirma,
que los fibromas contribuyeron a su infertilidad. Otros estudios más
recientes informan índices de embarazo dentro de un rango del 35 al 60%
luego de una miomectomía abdominal o histeroscópica (transvaginal).
Al igual que con todos los factores potenciales de infertilidad, al evaluar
los resultados de estudios sobre miomectomía se debe considerar la edad
de la mujer. Por ejemplo, el estudio de Buttram informó índices
de embarazo más bajos luego de la miomectomía en pacientes de
36 años de edad o mayores. Asímismo, el tamaño del útero
antes de la cirugía puede predecir la posibilidad de éxito del
procedimiento. Las mujeres con fibromas muy grandes y mediciones uterinas mayores
al tamaño de un útero embarazado de tres meses tuvieron menos
posibilidades de éxito para la concepción luego de la miomectomía.
La ubicación del fibroma y el impacto del fibroma (o de los fibromas)
sobre la cavidad uterina, parecen ser factores importantes. Un estudio realizado
en 1995 por Farhi y colegas, sugirió que cuando el fibroma distorsionaba
el revestimiento endometrial (uterino), la posibilidad de que cualquier embrión
pudiera implantarse al momento de realizar la fertilización in vitro
se vio reducida casi a un tercio del índice de implantación observado
en mujeres que presentaban fibromas que no distorsionaban la cavidad. En este
grupo de mujeres con fibromas no distorsionantes, el índice de implantación
embrionaria resultó ser el mismo que el de las mujeres sin fibromas sometidas
a FIV.
Detección
de fibromas
Examen pélvico y ultrasonido pélvico de rutina
Si los fibromas son muy grandes, pueden palparse en un examen pélvico.
Los fibromas pequeños pueden ser difíciles de diagnosticar mediante
un examen pélvico solamente. Generalmente, la mejor manera de evaluar
un fibroma es mediante el ultrasonido pélvico. A fin de evaluar el efecto
potencial sobre la cavidad uterina, el ultrasonido debería llevarse a
cabo justo antes de la ovulación, cuando el revestimiento uterino se
encuentra más grueso y se puede observar cualquier fibroma que se encuentra
dentro de la cavidad o cerca, contra el fondo del endometrio preovulatorio.
Si se sospecha la presencia de un fibroma dentro de la cavidad uterina, puede
confirmarse mediante un histerosonograma o una histeroscopía.
Histerosonograma
El histerosonograma algunas veces también es denominado sonograma salino
(un sonograma a base de agua o sonohisterograma). Implica la realización
de un monograma (ecografía) pélvico al mismo tiempo que se introduce
una pequeña cantidad de líquido estéril dentro del útero,
mediante un pequeño tubo que se coloca dentro del cérvix. Si hubiera
un fibroma en la cavidad o cerca, debería verse claramente mediante este
tipo de ultrasonido.
Histeroscopía
La histeroscopía es un procedimiento quirúrgico menor, que implica
la colocación de un instrumento telescópico iluminado (histeroscopio)
a través del cérvix uterino, para visualizar cualquier anomalía
dentro de la pared de la cavidad uterina. Si se observa un fibroma, algunas
veces puede ser extirpado durante el mismo procedimiento.
Resonancia
magnética (RM)
Si una paciente tiene fibromas múltiples y/o grandes, la RM puede ayudar
a delinear los fibromas, aún los pequeños, cosa que puede resultar
de utilidad para garantizar que todos ellos sean extirpados en una miomectomía
subsiguiente. La RM también puede ayudar a distinguir a los fibromas
de otra anomalía uterina, que puede resultar confusa algunas veces, la
adenomiosis. Mientras que los fibromas pueden ser extirpados quirúrgicamente,
la adenomiosis no, de modo que si existe alguna duda durante un ultrasonido
pélvico de rutina, la RM es el mejor método para distinguir estos
dos trastornos.
Extirpación
de fibromas
La mayoría de las mujeres que se someten a una cirugía a causa
de fibromas uterinos lo hace porque tienen síntomas tales como sangrado
uterino prolongado o abundante, dolores menstruales severos, o sensaciones incómodas
de presión pélvica. Si una paciente no experimenta síntomas
y no está intentando embarazarse, generalmente no es necesario extirpar
los fibromas, dado que virtualmente siempre son benignos.
Si una mujer está teniendo problemas de fertilidad y tiene fibromas que
distorsionan el revestimiento uterino, puede ser necesario considerar la miomectomía.
Miomectomía
La miomectomía es una cirugía que se utiliza para extirpar un
fibroma, preservando la mayor cantidad posible de músculo uterino normal.
Si los fibromas están prácticamente dentro del la pared del útero,
la cirugía es realizada generalmente mediante laparotomía, que
implica la realización de una incisión abdominal abierta y un
corte dentro del útero desde la superficie externa. Este procedimiento
quirúrgico puede ser llevado a cabo prácticamente por todos los
ginecólogos. Los riesgos que presenta este procedimiento son mínimos,
pero pueden incluir sangrado y daño del músculo uterino normal.
A muchas pacientes se les formará tejido cicatrizal, como resultado de
la incisión abdominal abierta y de las incisiones uterinas. La mayoría
de las pacientes sometidas a una miomectomía deberán someterse
a una cesárea en cualquier embarazo posterior.
Resección
histeroscópica
Si el fibroma está ubicado prácticamente dentro de la cavidad
uterina, se puede utilizar un histeroscopio, un telescopio delgado iluminado
que se utiliza para visualizar el fibroma. Se pueden utilizar técnicas
electroquirúrgicas para extirpar o vaporizar (quemar) los fibromas dentro
del útero. Los cirujanos ginecológicos deben recibir entrenamiento
especializado para realizar este tipo de cirugía. Los riesgos del procedimiento
son mínimos, pero pueden incluir la perforación de la pared uterina,
el sangrado y la sobrecarga de líquido (se utiliza un líquido
especial para llenar la cavidad uterina durante el procedimiento, a fin de poder
visualizar el fibroma, y este líquido puede ser absorbido rápidamente
por el torrente sanguíneo). Luego de la resección, existe algún
riesgo de cicatrización intrauterina con la formación de adherencias.
La recuperación es rápida y no es necesario realizar incisiones.
Laparoscopía,
miolisis
Algunos cirujanos son partidarios de la extirpación de los fibromas mediante
una “cirugía del ombligo” llamada laparoscopía. Esta
cirugía, que es mínimamente invasiva, requiere entrenamiento y
equipamiento especiales. Aún es algo controvertido que una mujer que
desea embarazarse en el futuro deba someterse a este procedimiento quirúrgico,
ya que existen interrogantes acerca del riesgo incrementado de sufrir una ruptura
del útero durante un embarazo subsiguiente. Los cirujanos ginecológicos
deben estar especialmente entrenados para realizar una miomectomía laparoscópica.
Los riesgos pueden incluir sangrado, daño en los intestinos o en otros
tejidos pélvicos. La formación de tejido cicatrizal luego de la
cirugía es menor que en la cirugía abierta y el tiempo de recuperación
es mucho más rápido, ya que las incisiones abdominales son mínimas.
Embolización
de la arteria uterina
Esta técnica relativamente nueva implica la colocación de catéteres
guiados cuidadosamente dentro de las arterias de la pierna (en la ingle), que
luego son introducidos, bajo visualización con rayos X, dentro de las
arterias que irrigan el útero y los fibromas. Luego se inyectan unas
partículas especiales dentro de la arteria uterina, y las mismas ocluyen
el flujo de sangre a los fibromas. Este procedimiento aún se encuentra
bajo investigación pero está siendo utilizado cada vez más.
Este procedimiento sólo debería ser realizado por radiólogos
altamente especializados y con experiencia. Los riesgos incluyen sangrado, daño
a las arterias, infección y una pequeña posibilidad de formación
de coágulos sanguíneos. Generalmente está asociado con
dolor, requiriendo hospitalización para controlarlo, y muchas pacientes
experimentan síntomas parecidos a los de la gripe tales como fiebre y
cansancio, a medida que los fibromas comienzan a involucionar. Este procedimiento
es tan novedoso que aún no se conocen los efectos a largo plazo y no
es un procedimiento muy recomendable para mujeres que desean preservar su fertilidad.
Resumen
Los fibromas son crecimientos benignos muy comunes dentro del músculo
del útero, y en la gran mayoría de las mujeres no ocasionan problemas
de salud significativos. Pocas mujeres que desean un embarazo pueden necesitar
la extirpación de su fibroma o fibromas antes de intentar quedar embarazadas,
si el/los fibroma/s están ubicados de manera tal que distorsionan o infringen
la cavidad uterina. Se pueden considerar varios enfoques quirúrgicos,
dependiendo de la ubicación del fibroma.