Fertilidad después del cáncer

Guía para pacientes*

*Esta guía ha sido traducida y organizada por nuestro consultor y está basada en la guía para pacientes publicada por la Sociedad Norteamericana de Medicina Reproductiva (ASRM)

Al final de esta guía hay un glosario de las palabras escritas en itálica y negritas

INTRODUCCIÓN

Hoy en día, muchos cánceres son curables con el tratamiento adecuado, y muchos hombres y mujeres tienen una sobrevida normal y prolongada. Desafortunadamente, algunos pacientes sobreviven a la enfermedad, sólo para enfrentarse con las consecuencias del tratamiento del cáncer, como son los daños al corazón, al pulmón, y al sistema reproductivo, causados por la radioterapia, la quimioterapia, o la cirugía. El daño al sistema reproductivo puede resultar en la pérdida de la fertilidad, pero existen técnicas y recursos modernos en la actualidad, que pueden ayudar a los pacientes a lograr la paternidad y maternidad, luego del tratamiento del cáncer.

Puede ser emocionalmente difícil lidiar con el impacto que el diagnóstico de cáncer produce en el ser humano y, al mismo tiempo, preocuparse por las consideraciones adicionales que deben tomarse con respecto a la posible infertilidad futura. Sin embargo, los pacientes deberían ser conscientes de las consecuencias de la terapia oncológica y pueden tener que considerar opciones que afecten su futuro reproductivo.

EL SISTEMA REPRODUCTIVO

El tratamiento del cáncer, y el pronóstico, están determinados por el tipo de cáncer, el estadío y la extensión de la enfermedad. El tratamiento del cáncer puede incluir la cirugía, la radiación, y/o la quimioterapia. Todos estos tratamientos pueden, temporariamente o permanentemente, dañar el sistema reproductivo del paciente. Como consecuencia del tratamiento del cáncer, puede aparecer una producción hormonal anormal y ser necesaria la utilización del reemplazo hormonal específico, solo o asociado al tratamiento oncológico.

Los sistemas reproductivos masculinos y femeninos comprenden órganos complejos como el hipotálamo, la glándula pituitaria, los ovarios, y los testículos. En ambos sexos, el hipotálamo, ubicado en la base del cerebro, libera una sustancia, denominada hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH, por sus siglas en inglés). Esta hormona estimula a la glándula pituitaria, ubicada justo debajo del hipotálamo, para producir hormona folículoestimulante (FSH) y hormona luteinizante (LH). Estas hormonas controlan la formación de espermatozoides en el testículo y óvulos en los ovarios.

En respuesta a la FSH y a la LH, los ovarios producen estradiol y progesterona. El estradiol es la hormona principal producida por los ovarios y es necesaria para el desarrollo del óvulo. La progesterona prepara el revestimiento del útero para el embarazo. Los testículos, en respuesta a la FSH y a la LH, producen testosterona. La testosterona es producida por la célula de Leydig en los testículos y es importante para la producción espermática.

Si el hipotálamo o la glándula pituitaria son dañadas, con la consecuente producción insuficiente de FSH o LH, los ovarios o los testículos no producirán la cantidad de estrógeno o testosterona adecuada. Un daño directo a los ovarios o a los testículos también tendrá las mismas consecuencias. La glándula hipofisiaria responde a los niveles reducidos de estas hormonas, incrementando los niveles de FSH y LH, en un intento de estimular la producción de estrógeno o testosterona. Por lo tanto, los niveles sanguíneos de FSH y LH pueden ser dosados para obtener información de la función hipofisiaria, ovárica o testicular.

A pesar de las señales hormonales similares, la producción espermática es muy diferente de la producción ovocitaria. Los testículos funcionan como una “fábrica de espermatozoides” durante toda la vida de un hombre. Un daño testicular puede no terminar en un daño permanente a la fertilidad si los túbulos seminíferos, donde los espermatozoides se producen y crecen, no son dañados en forma severa. El conteo espermático puede disminuir en forma considerable, pero puede recuperarse a partir de la producción de células espermáticas nuevas desde células espermáticas inmaduras sobrevivientes. Sin embargo, si se eliminaran todas células espermáticas inmaduras dentro de los túbulos seminíferos, no podrían producirse más células espermáticas.

Los ovarios son más sensibles al daño que los testículos, ya que desde el nacimiento contienen todos los óvulos que se utilizarán durante la vida reproductiva. El reservorio de los óvulos es inactivo, esperando la señal hormonal para desarrollar y luego liberar un óvulo, aproximadamente uno por mes, durante la ovulación. Si el reservorio es dañado, no habrá más óvulos y estaremos en presencia de una insuficiencia ovárica. Además de una función normal hipotalámica, hipofisiaria, ovárica y testicular, es necesario contar con órganos reproductivos intactos, para el embarazo.

En las mujeres, debe contarse con, al menos, un ovario intacto para que ocurra la ovulación, y, al menos, una de las trompas de Falopio funcionante, para poder atrapar al óvulo liberado por el ovario. El óvulo es fertilizado por el espermatozoide, generalmente, dentro de la trompa. Después de la fertilización, el óvulo fertilizado, o embrión, viaja por la trompa hacia el útero, donde se implanta en el revestimiento uterino y crece. La cirugía para el cáncer puede extirpar uno de los órganos pélvicos necesarios para el embarazo (útero, trompa/s de Falopio, u ovarios). La cirugía puede también ocasionar la formación de adherencias (cicatrices quirúrgicas), que pueden hacer que los órganos se adhieran entre sí y no funcionen adecuadamente.

En los hombres, al menos un testículo, y su conducto de transporte acompañante, deben estar intactos para poder producir y transportar el esperma. Los espermatozoides se forman en los túbulos seminíferos y luego entran en el epidídimo, que es un tubo de más de dos metros y que se encuentra comunicado al testículo. El epidídimo conduce a un tubo más grueso, de varios centímetros de largo, llamado conducto deferente. Por detrás de la vejiga se encuentran un par de glándulas llamadas las vesículas seminales. Cada una de ellas se une a un conducto para formar el conducto eyaculatorio. Los dos conductos conducen a la glándula prostática y dirigen el eyaculado (semen conteniendo espermatozoides) hacia la uretra, un tubo que va desde la vejiga hasta la punta del pene.

Un daño a los testículos o al sistema de conductos puede resultar en una formación espermática disminuida, dañada o ausente. Un daño a los nervios de la pelvis puede disminuir la posibilidad de eyacular. La cirugía del cáncer puede extirpar los órganos necesarios para producir o transportar esperma o puede ocasionar adherencias que bloqueen el sistema de conductos. Por lo tanto, es necesario contar con un funcionamiento anatómico y hormonal normal, tanto en los hombres como en las mujeres, para que el embarazo pueda ocurrir.

TRATAMIENTO DEL CÁNCER E INFERTILIDAD FEMENINA

Cirugía

La cirugía no es causa directa de infertilidad, excepto en los casos en los cuales deben extirparse órganos reproductivos para curar el cáncer. La cirugía abdominal puede ocasionar adherencias, que a su vez, pueden “pegotear” los órganos entre sí. Las adherencias pueden impedir la liberación normal del óvulo o su entrada en la trompa de Falopio. La cirugía para la liberación de adherencias puede, en ocasiones, restaurar la fertilidad. Las técnicas de reproducción asistida, como la fertilización in vitro (FIV), pueden lograr el embarazo sorteando los órganos que están ausentes o dañados.

Quimioterapia

El tratamiento del cáncer puede ser un shock para el organismo. La quimioterapia, con las sustancias químicas y drogas, puede interferir con la producción hormonal o dañar a los ovarios directamente, ocasionando una insuficiencia ovárica precoz, o menopausia temprana (menopausia precoz). La quimioterapia interfiere con el material genético de los óvulos, igual que con las células cancerosas, causando un daño permanente a los óvulos.

Algunas de las drogas que interfieren con la función ovárica y la menstruación son: ciclofosfamida, clorambucilo, mecloretamina, busulfan, y vinblastina. En algunos casos, la función ovárica se reestablece al terminar con el tratamiento. El riesgo de infertilidad permanente depende de la dosis de la medicación, del tipo de medicación, de la duración del tratamiento, y de la edad de la paciente bajo tratamiento. Muchas mujeres de más de 35 años de edad experimentan insuficiencia ovárica permanente, como resultado de la quimioterapia. Las mujeres que reciben transplantes de médula debido a cáncer recurrente, o cáncer que no puede ser tratado con regímenes menos agresivos, tienen un índice muy alto de falla ovárica, independientemente del tratamiento que reciban. A pesar de las investigaciones llevadas a cabo, aún no se ha descubierto la manera de proteger a los ovarios de los daños producidos por la quimioterapia.

Radioterapia

La terapia radiante, la utilización de rayos X, y otras formas de radiación utilizadas para tratar el cáncer, pueden dañar los órganos reproductivos femeninos. El riesgo dependerá de la dosis (fraccionada), del lugar de radiación y de la edad de la paciente. La radiación al área pélvica puede ocasionar daño a los ovarios, fibrosis del útero, vagina o trompas de Falopio. Durante la terapia radiante deben protegerse los ovarios. Sin embargo, la radiación a la pelvis ocasionará una falla ovárica en la mayoría de los casos, especialmente cuando se utilicen altas dosis. Existen procedimientos quirúrgicos para reubicar los ovarios en el abdomen, antes de iniciar el tratamiento radiante. Aunque utilizado en casos seleccionados, este procedimiento suele ser exitoso. Las mujeres que son tratadas con quimioterapia más radioterapia son las que más chances tienen de perder la fertilidad en forma permanente. La administración de dosis terapéuticas de radioterapia a la zona craneana puede dañar el hipotálamo o la glándula pituitaria, dando lugar a una producción hormonal anormal e infertilidad. Afortunadamente, la deficiencia hormonal puede ser resuelta con la terapia hormonal apropiada.


TRATAMIENTO DEL CÁNCER E INFERTLIDAD MASCULINA

Cirugía

La cirugía que extirpa los órganos reproductivos masculinos da lugar a infertilidad. Algunos procedimientos quirúrgicos radicales en el área pélvica o abdominal pueden ocasionar problemas de fertilidad, produciendo cicatrices o dañando los nervios de la pelvis y los ganglios linfáticos. Algunos procedimientos quirúrgicos, como la linfadenectomía retroperitoneal, pueden dañar algunas conexiones nerviosas y dar lugar a una alteración eyaculatoria. La cirugía para el cáncer de colon (colostomía), cáncer de vejiga (cistectomía radical), y cáncer de próstata (prostatectomía) pueden causar un daño a la inervación del pene y glándulas anexas, dando lugar a una alteración de la fertilidad y a una disfunción sexual. La utilización de técnicas de reproducción asistida puede ser útil en esos casos.

Quimioterapia

Los efectos de la quimioterapia dependen de la dosis total y del tipo de droga utilizada. Algunas de las drogas particularmente tóxicas para el aparato reproductivo masculino incluyen: ciclofosfamida, clorambucilo, busulfan, y vinblastina. Los sobrevivientes de algunos tipos de cáncer, que son tratados con estas drogas, como los sarcomas óseos, la enfermedad de Hodgkin, el linfoma no Hodgkin, y la leucemia, generalmente se encuentran en riesgo de padecer infertilidad. Los hombres que reciben altas dosis de agentes quimioterápicos antes de ciertos procedimientos, como ser los transplantes de médula ósea, pierden su fertilidad con frecuencia, como resultado de la destrucción de los túbulos seminíferos en los testículos. La criopreservación de semen antes del inicio de la quimioterapia es una manera de preservar la fertilidad

Radioterapia

Los efectos de la radiación dependen, fundamentalmente, de la dosis total y del sitio de administración. Los hombres que reciben rayos en la zona pélvica o abdominal, con frecuencia recuperan la producción espermática, ya sea parcial o totalmente, dependiendo del daño testicular. Se utilizan protectores de plomo para proteger a los testículos de la radiación, pero la infertilidad es, a veces, permanente. La administración de dosis terapéuticas de radioterapia a la zona craneana puede dañar el hipotálamo o la glándula pituitaria, dando lugar a una producción hormonal anormal e infertilidad. Afortunadamente, la deficiencia hormonal puede ser resuelta con la terapia hormonal apropiada.

OPCIONES ANTES DEL TRATAMIENTO DEL CÁNCER

Criopreservación de embriones

Muchas mujeres saben que se pueden congelar (criopreservar) los espermatozoides y almacenarlos para uso futuro y podrían querer hacer lo mismo con sus óvulos. Desafortunadamente, la criopreservación de óvulos no ha sido exitosa aún. La criopreservación de embriones (óvulos fertilizados), por otro lado, es posible y práctica para algunas pacientes (al menos las que están en pareja al momento del diagnóstico del cáncer).

Criopreservación de semen

La criopreservación de semen es una forma viable para preservar la fertilidad masculina. Los hombres que se están preparando para recibir quimioterapia o radioterapia, como tratamiento para el cáncer, pueden dejar unas muestras de semen en un banco de semen para criopreservación y almacenamiento. Los espermatozoides pueden ser luego utilizados para lograr el embarazo a través de una serie de métodos de reproducción asistida (inseminación artificial, FIV o ICSI).

Desafortunadamente, el cáncer en sí, puede alterar la calidad seminal. El semen de un hombre con cáncer, con frecuencia, tiene una disminución del conteo espermático (número), de la motilidad (movimiento natatorio), y/o de la morfología (forma). Estos cambios pueden disminuir o eliminar la posibilidad de fertilizar a un óvulo. Sin embargo, la criopreservación de semen debería ser realizada igual, ya que con las técnicas de reproducción asistida se pueden lograr embarazos con sólo unos pocos espermatozoides. Dependiendo de la calidad seminal puede sugerirse criopreservar más o menos muestras y, en general, se recomienda un mínimo de tres. El índice de embarazos, con el tratamiento adecuado, varía dependiendo de la calidad del semen, de la edad y estado reproductivo de la mujer, y de la experiencia del profesional involucrado. Es importante utilizar los servicios de un profesional con amplia experiencia en el manejo de semen criopreservado, ya que una vez que las muestras son utilizadas por completo, no habrá manera de conseguir más.

* Para más detalles con relación a este tema ver “Criopreservación de semen en pacientes con cáncer” en la página web de Cryobank.
www.cryo-bank.com.ar

SER PADRES LUEGO DEL TRATAMIENTO DEL CÁNCER

Las parejas que buscan el embarazo después de un tratamiento por cáncer deberían discutir las opciones con su pareja, el especialista en cáncer (oncólogo), y el especialista en medicina reproductiva. El “timing” del embarazo puede ser muy importante en algunas mujeres que sobreviven al cáncer. Teóricamente, las hormonas relacionadas al embarazo pueden acelerar el crecimiento de otros tumores cancerígenos hormonodependientes; pero, en realidad, la sobrevida de la mayoría de las pacientes con cáncer no se encuentra afectada por los embarazos subsiguientes. Las mujeres pueden haber recibido medicación que podría ser nociva para ellas o para el feto en desarrollo. Generalmente se les recomienda esperar por un período de 1 a 3 años después de finalizado el tratamiento por cáncer; a los hombres se les sugiere esperar por un período de 6 meses a 1 año. Esta espera es necesaria para permitirle al testículo la recuperación de la producción espermática. Antes de intentar el embarazo, es importante para las parejas tener una entrevista con su oncólogo, con relación al timing del embarazo y su salud.

Las parejas pueden preocuparse por el efecto que el tratamiento previo del cáncer podría tener sobre su descendencia, pero no se ha visto un incremento de las malformaciones congénitas (comparadas con la población general) en hombres o mujeres que hayan sobrevivido al cáncer con tratamientos de quimioterapia, radioterapia, o cirugía. Por lo general, las mujeres no tienen un riesgo aumentado de abortos espontáneos, por haber completado un tratamiento para el cáncer. El primer paso para aquellas parejas que han considerado estos factores, y aún así quieren intentar el embarazo, consiste en evaluar su potencial reproductivo. Unos pocos estudios bastarán para determinar si ambos miembros de la pareja tienen un potencial reproductivo normal, disminuido (subfertilidad), o son infértiles.

Evaluación de la fertilidad después del tratamiento del cáncer

La evaluación de la fertilidad, en el hombre, comienza con un espermograma para evaluar el conteo, la motilidad, la morfología (forma), y otros factores que puedan influenciar la fertilidad. Puede incluirse un dosaje de FSH, LH, y testosterona en sangre.

La evaluación de la fertilidad, en mujeres, comienza con el dosaje de FSH y LH en sangre. El dosaje de estradiol puede también ayudar a diagnosticar insuficiencia ovárica, al asociarse a niveles elevados de FSH y LH. La ausencia o irregularidad de los ciclos menstruales puede indicar que existe un daño a nivel ovárico o hipofisiario. Sin embargo, algunas mujeres pueden mantener la función ovárica, después del tratamiento del cáncer, a pesar de las alteraciones menstruales. Si los estudios hormonales no indican insuficiencia ovárica, estas mujeres pueden responder al estímulo ovulatorio u ovular espontáneamente.

Las parejas no deberían desesperarse si los estudios preliminares revelan infertilidad o subfertilidad. Ciertos tratamientos, como la FIV, la inseminación artificial, la ovodonación o la inseminación con semen de donante han posibilitado el embarazo a muchas parejas que antiguamente no hubieran tenido la posibilidad de tener un hijo relacionado genéticamente. Las parejas deberían evaluar con qué opciones están más de acuerdo, cuánto están preparadas a gastar, y cuándo ponerle un fin al tratamiento, si éste es infructuoso. Las técnicas de reproducción asistida no son siempre exitosas, y algunos sobrevivientes de cáncer prefieren adoptar un hijo o vivir sin hijos. La entrevista con un psicólogo/a o counselor en infertilidad suele ser muy valiosa.

Inseminación con semen del marido (o pareja)

Esta opción es beneficiosa para aquellos que experimentan subfertilidad o que tienen semen criopreservado desde antes del tratamiento (paternidad diferida). Con la inseminación artificial el semen es depositado en el cuello del útero (inseminación intracervical) o en el interior del mismo (inseminación intrauterina), alrededor del momento ovulatorio. Los índices de embarazo dependen de la calidad seminal, factores femeninos de fertilidad asociados, y la edad de la mujer.

En los casos en que se utilice semen criopreservado, con anterioridad al tratamiento del cáncer, es importante tener en cuenta varios factores: 1) debe asegurarse que cualquier defecto de fertilidad femenino sea solucionado antes de la inseminación; 2) debe incrementarse la posibilidad de embarazo, en lo posible, asegurando la ovulación normal al momento de la inseminación; y 3) debe conocerse la cantidad de viales de semen almacenados para calcular cuántas inseminaciones sin éxito se intentarán antes de avanzar a métodos de reproducción asistida de mayor complejidad (FIV-ICSI) pero mayor porcentaje de éxitos.

* Para más detalles con relación a este tema consultar “Inseminación artificial intrauterina” o “ICSI-FIV” en la página de inicio.

Inseminación con semen de donante

En los casos en los que el semen del marido (o pareja) es inadecuado para lograr un embarazo, la inseminación con semen de donante es una opción terapéutica. El procedimiento es similar al utilizado en la inseminación con semen del marido. El índice de embarazos depende, en cierta medida, de los factores femeninos asociados (incluyendo la edad), pero se espera un porcentaje de éxito de casi el 90 % con el transcurrir de los meses de tratamiento (inseminaciones). Muchas parejas están preocupadas con la posibilidad de contagio de una enfermedad de transmisión sexual a través de la inseminación artificial con semen donado (fundamentalmente HIV). Es por ello, que debe utilizarse un banco de semen que cumpla con los requisitos apropiados de screening, que son recomendados, para donación de gametos.

(Ver artículo de la revista Reproducción de 2004)


La inseminación artificial con semen de donante permite el logro del embarazo y la experiencia compartida del mismo, aún cuando el niño/a no esté genéticamente relacionado al hombre. Por lo tanto, la pareja debe evaluar esta opción con cuidado, y sentirse segura con la decisión.

*Para más detalles con relación a este tema consultar “Inseminación artificial con semen de donante” en la página de inicio.

Tecnologías de reproducción asistida (TRA)

Desde el nacimiento del primer “bebé de probeta” (fertilización in vitro) en 1978, la FIV se ha convertido en una parte integral del tratamiento de la infertilidad. En la FIV, la mujer es estimulada con medicamentos para producir múltiples óvulos. Estos óvulos son obtenidos (aspirados) de los ovarios y mezclados con los espermatozoides en el laboratorio. Si la fertilización ocurre, los embriones (óvulos fertilizados) son transferidos al útero de la mujer, donde uno de los mismos, con suerte, se implantará en el revestimiento interno (endometrio) y se transformará en un bebé a término.

La FIV puede utilizarse en aquellos casos en los cuales hallan fallado los tratamientos convencionales, o cuando los pacientes tienen un conteo espermático bajo, ya que la fertilización in vitro requiere menor cantidad de espermatozoides para lograr la fertilización. Las nuevas técnicas de micromanipulación, como ser la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), utilizan técnicas microscópicas para facilitar la fertilización del óvulo por el espermatozoide, disminuyendo el número de espermatozoides requerido. Sin embargo, si los espermatozoides son defectuosos o anormales, la fertilización puede fallar.

A pesar de que la FIV pareciera el tratamiento ideal para los parejas infértiles, los índices de embarazo varían mucho, de programa en programa. Los índices de embarazo son influenciados por la calidad espermática, la edad de la mujer, su status hormonal, y su entorno uterino.

Otras técnicas de reproducción asistida pueden ser apropiadas para algunas parejas. La transferencia de embriones a la trompa (PROST, por sus siglas en inglés) es una variante de la FIV, y puede ser exitosa en algunos casos seleccionados. No es utilizada comúnmente, porque requiere de una laparoscopía y anestesia general para la transferencia de los embriones. La transferencia de gametos a la trompa (GIFT, por sus siglas en inglés) es otra variante de la FIV, que requiere de una muestra de semen “razonable”, ya que no puede objetivarse la fertilización, y es la razón (junto a la necesidad de una laparoscopía) por la cual no es un tratamiento popular. En este último procedimiento se transfieren espermatozoides y óvulos a la trompa, y la fertilización ocurre en el sitio natural.

Ovodonación

Las mujeres que son infértiles debido a insuficiencia ovárica pueden utilizar la FIV con óvulos donados. Algunos programas ofrecen óvulos donados anónimos, o la paciente puede conocer alguna pariente o amiga que esté dispuesta a donarle los óvulos (“donante conocida”). La mujer infértil es medicada con hormonas para preparar su útero para el embarazo, y la donante es estimulada con otras hormonas para que produzca múltiples óvulos. Estos óvulos son fertilizados con el esperma del marido o pareja de la paciente, y los embriones resultantes son transferidos al útero de la paciente. Los índices de embarazo pueden llegar al 50%, si se utilizan donantes jóvenes y fértiles.

La ovodonación permite que la mujer experimente el embarazo y el nacimiento, pero su hijo/a no va a estar genéticamente relacionado/a a ella. Las parejas deberían evaluar cuidadosamente esta posibilidad, especialmente si la donante es una amiga o pariente. Un/a psicólogo/a o counselor en infertilidad debería ser consultado/a para asistir en la decisión. Debería recurrirse a alguien con experiencia en donación de gametos.

Para más detalles con relación a este tema consultar “Programa de ovodonación” en la página de inicio.

Adopción

La decisión de adoptar puede aparecer luego de haber realizado tratamientos por infertilidad, o en vez de ello. La adopción es una alternativa válida para muchas parejas y debería tenerse en cuenta esta opción desde el comienzo. Algunas parejas pueden preferir un niño que no esté genéticamente relacionado con ninguno de los dos, y no agotar sus reservas económicas o emocionales en tratamientos.

Vivir sin hijos

Algunas parejas infértiles pueden llegar a la conclusión de que no tener hijos es mejor para ellos. Esto se denomina vivir sin hijos e implica una decisión a conciencia. Luego de considerar las alternativas, algunas parejas pueden concluir de que se puede vivir una vida satisfactoria y espiritual sin hijos propios. Algunas de ellas pueden considerar el trabajo voluntario para miembros de su familia cercana o la comunidad, como una manera de encontrar un significado más profundo para su existencia. Vivir sin hijos es una decisión personal y comprende haber terminado el duelo de la pérdida reproductiva.


CONCLUSIÓN

Actualmente, el tratamiento del cáncer y de la infertilidad tiene muchas posibilidades de éxito. Para muchos sobrevivientes, la paternidad y maternidad son un aspecto muy importante para sus vidas; otros pueden decidir vivir sin hijos. En cualquier caso, las parejas cuentan con más opciones hoy que antes, gracias a los avances en los campos de la oncología y de la medicina reproductiva.

GLOSARIO

Adherencias. Bandas de tejido fibroso cicatrizal que pueden aparecer a raíz de una cirugía o infección. Las adherencias pueden pegotear los órganos pélvicos entre sí y volverlos no funcionales.
Banco de semen. Organización que se dedica a obtener muestras de semen para criopreservarlas y almacenarlas. Las muestras de semen pueden corresponder a los propios pacientes o a donantes de semen.
Cigoto. Un óvulo fertilizado antes del comienzo de la división celular.
Cirugía. Procedimiento a cargo de un cirujano, que manipula, extrae o repara tejidos con el afán de curar una afección de la salud.
Conducto eyaculatorio. Conductos en el tracto reproductivo masculino, producto de la unión de las vesículas seminales con los conductos deferentes.
Conductos deferentes. Dos tubos musculares que transportan espermatozoides desde el epidídimo hacia la uretra.
Conteo espermático. Número de espermatozoides por mililitro de semen. Un conteo normal está por encima de los 20 millones de espermatozoides por mililitro.
Criopreservación. Congelamiento a muy baja temperatura, como con el nitrógeno líquido (-196°C), para mantener los embriones viables para luego ser transferidos al útero en un futuro, o para mantener viables los espermatozoides para futura inseminación artificial u otras técnicas de reproducción asistida. Por el momento el congelamiento de espermatozoides es una técnica experimental.
Embrión. Un óvulo fertilizado que ha comenzado con la división celular.
Epidídimo. Un sistema de pequeños tubos en forma de serpentinas que transportan los espermatozoides, desde su salida del testículo. Los espermatozoides continúan su viaje a través del epidídimo, madurando y adquiriendo la capacidad de moverse (nadar).
Estradiol. La hormona principal producida por los ovarios. El estradiol es secretado durante el desarrollo del óvulo.
Donación de gametos. Procedimiento por el cual se dan células (espermatozoides u óvulos) de otra persona (donante) para reemplazar a las de un o una paciente por ausencia de las mismas o anormalidad.
Fertilización in vitro (FIV). Proceso por el cual óvulos y espermatozoides son combinados en una placa de laboratorio para facilitar la fertilización. Si ésta ocurre, los embriones resultantes son transferidos al útero de la mujer.
Glándula pituitaria. Una pequeña glándula justo por debajo del hipotálamo en el cerebro, que segrega hormona folículoestimulante (FSH) y hormona luteinizante (LH).
Hipotálamo. Un centro de control en el cerebro que segrega hormona liberadora de gonadotrofinas.
Hormona folículoestimulante (FSH). La hormona pituitaria responsable de estimular el crecimiento de las células foliculares alrededor del óvulo.
Hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH). Una hormona segregada por el hipotálamo para estimular la secreción de gonadotrofinas (FSH y LH) por la pituitaria a la circulación general.
Hormona luteinizante (LH). La hormona que dispara la ovulación y estimula la producción de progesterona durante la segunda mitad del ciclo menstrual. Es también necesaria para el desarrollo espermático normal en el hombre estimulando a los testículos para la producción de testosterona.
Inseminación. Procedimiento realizado en el consultorio y que consiste en la introducción de espermatozoides en el cérvix o útero de una mujer con una jeringa o cánula con el propósito de lograr un embarazo.
Inseminación artificial con semen de donante. El proceso de colocar espermatozoides de un donante (un hombre que no es la pareja de la paciente) en el tracto reproductivo de la mujer con el propósito de producir un embarazo. El niño/a nacido/a estará relacionado a la madre biológicamente, no así al padre.
Inseminación con semen del marido. Procedimiento para colocar espermatozoides del marido en el tracto reproductivo de la mujer con el propósito de facilitar el embarazo.
Insuficiencia ovárica. Cuando los ovarios dejan de fabricar óvulos y producir hormonas.
Insuficiencia ovárica precoz. Cese de los períodos menstruales antes de los 40 años de edad.
Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Técnica de micromanipulación, por la cual un solo espermatozoide es introducido en el interior del óvulo con el propósito de facilitar la fertilización.
Linfadenectomía retroperitoneal. Técnica utilizada en cirugía del cáncer que consiste en extraer (extirpar) los ganglios linfáticos de atrás del abdomen y de la pelvis para tratamiento y para evaluar la posible diseminación de células cancerígenas. Puede dar lugar a disfunción sexual masculina.
Menopausia. Cese normal de los períodos menstruales y de la función ovárica, que ocurre entre los 42 y 56 años de edad.
Micromanipulación. La manipulación de óvulos, espermatozoides y embriones con la ayuda de un microscopio. Las técnicas de micromanipulación para facilitar la fertilización incluyen la inyección de un solo espermatozoide en un óvulo (ICSI), la inyección por debajo de la membrana que recubre el óvulo (inseminación subzona), o el “drilling” de un agujero en la membrana para permitir la entrada del espermatozoide de manera más fácil dentro del óvulo (disección parcial de la zona). Los embriones son micromanipulados para facilitar el embarazo. Los dos procedimientos más comunes son la incubación asistida (del embrión), procedimiento por el cual la zona pellucida del embrión es parcialmente alterada, generalmente con la inyección de un ácido, para facilitar la implantación del embrión y el embarazo, y la biopsia embrionaria, donde se extraen una o más células del embrión con el fin de realizar un diagnóstico prenatal (PGD).
Morfología. La forma individual de los espermatozoides bajo el microscopio. Al menos el 30% de los espermatozoides debería tener cabezas ovaladas y colas ligeramente curvadas.
Movilidad. El porcentaje de los espermatozoides que se mueven en una muestra de semen. Normalmente, el 50% o más se deberían trasladar en forma activa.
Oncólogo. Médico que se especializa en el tratamiento del cáncer.
Ovarios. Las dos glándulas femeninas que producen óvulos, estrógeno y progesterona.
Ovodonación. Óvulos obtenidos de una donante para transferir a una mujer infértil con un procedimiento de reproducción asistida. La mujer no estará genéticamente relacionada al niño/a pero será la madre. El padre estará genéticamente relacionado al niño/a.
Ovulación. La expulsión de un óvulo maduro desde el folículo en el ovario, generalmente un día 14 de un ciclo de 28 días.
Progesterona. Hormona femenina segregada por los ovarios durante la segunda fase del ciclo menstrual. Prepara el revestimiento interno del útero para la implantación de un óvulo fertilizado.
Quimioterapia. Tratamiento del cáncer con sustancias químicas o drogas.
Radioterapia. Tratamiento del cáncer utilizando rayos X u otro tipo de radiación.
Testosterona. Hormona masculina producida por los testículos y necesaria para la producción de espermatozoides. Responsable del desarrollo de las características sexuales secundarias y del impulso sexual.
Trompas de Falopio. Un par de tubos adheridos a los costados del útero, donde el óvulo y los espermatozoides se juntan para la fertilización.
Túbulos seminíferos. Pequeños tubos en los testículos donde las células espermáticas se producen, crecen y maduran.
Utero. Músculo hueco femenino en la pelvis donde crece el feto durante el embarazo.
Vesículas seminales. Dos glándulas oblongas ubicadas por detrás de la vejiga que se unen a cada conducto deferente y vacían su contenido en la uretra. Contribuyen con el 90% del volumen del líquido seminal.

 

VOLVER AL COMIENZO