Endometriosis![]()
Guía para pacientes*
*Esta guía ha sido traducida y organizada por nuestro consultor y está basada en la guía para pacientes publicada por la Sociedad Norteamericana de Medicina Reproductiva (ASRM)
Al final de este folleto hay un glosario de las palabras escritas en itálica y negritas
INTRODUCCIÓN
La endometriosis es un trastorno común que afecta a la mujer durante su vida reproductiva. Esto ocurre cuando el tejido endometrial que recubre la cavidad uterina, crece fuera de ésta. Este tejido erróneamente localizado puede implantarse y crecer en cualquier parte de la cavidad abdominal, o raramente en sitios distantes, tales como el ombligo y los pulmones. Este tejido puede crecer en parches superficiales pequeños, llamados implantes; en nódulos penetrantes más gruesos, o puede formar quistes en el ovario llamados endometriomas.
La endometriosis es altamente impredecible. Algunas mujeres pueden tener sólo unos pocos implantes aislados que nunca se diseminan o crecen, mientras que en otras la enfermedad puede diseminarse a través de toda la pelvis. La endometriosis irrita el tejido circundante y puede promover el crecimiento de las adherencias, tejido cicatrizal en forma de una telaraña. Este tejido cicatrizal puede unir cualquiera de los órganos pélvicos entre sí, y en muchas ocasiones puede cubrirlos completamente.
Muchas mujeres que tienen endometriosis experimentan pocos síntomas o pueden estar asintomáticas. De hecho, la endometriosis es a menudo diagnosticada, cuando se realiza una cirugía pélvica por otras razones. Sin embargo, en algunas mujeres, la endometriosis puede causar cólicos menstruales severos, dolor durante la relación sexual, infertilidad y otros síntomas.
La endometriosis puede usualmente ser tratada con medicamentos o con cirugía, con el fin de preservar la fertilidad. Sin embargo, algunas pacientes pueden tener síntomas tan severos que el útero y los ovarios deben ser extirpados quirúrgicamente. Afortunadamente, para la mayoría de los pacientes hay tratamientos alternativos disponibles y la histerectomía es necesaria en muy pocos casos.
Muchos especialistas creen que la endometriosis se encuentra más frecuentemente en pacientes que nunca han estado embarazadas. Por esta razón, esta condición es, algunas veces, llamada “enfermedad de mujeres profesionales”, porque las mujeres que trabajan fuera de la casa a menudo retrasan el embarazo. Pero la endometriosis no se puede generalizar tan fácilmente; algunas veces afecta a mujeres que han tenido hijos, o a adolescentes.
EL SISTEMA REPRODUCTIVO DE LA MUJER
El tejido endometrial, ya sea el que está dentro o fuera del útero, responde al incremento y caída del estrógeno y de la progesterona, producidos por el ovario durante el ciclo reproductivo.
Los órganos reproductivos
El útero es un órgano hueco localizado en el centro de la pelvis, similar en tamaño y forma a una pera, pero usualmente más pequeño. El cuello, o la porción más inferior del útero, forma una protuberancia en la parte superior de la vagina.
Las dos trompas de Falopio están pegadas al útero en la parte superior, una a cada lado. Cada trompa es como un tubo, y contiene un pasadizo estrecho que se abre dentro de la porción pélvica de la cavidad abdominal, cerca de los ovarios.
Los ovarios son dos glándulas pequeñas similares, en tamaño, a una ciruela; están colocados a cada lado del útero por debajo de las fimbrias, que es la porción de la trompa abierta en forma de flecos. Los ovarios cumplen dos funciones: producen los ovocitos (óvulos) y segregan hormonas. Cada mes, durante la ovulación, un óvulo maduro es liberado por un ovario. Finos cilios, como pequeñísimos cabellos, localizados en la porción interna de las trompas de Falopio, capturan el óvulo y lo dirigen hacia adentro, en dirección al útero. El óvulo puede ser fertilizado durante el viaje a través de la trompa hacia el útero. Si ha sido fertilizado al llegar al útero, puede implantarse en el tejido que reviste la cavidad uterina, conocido como endometrio (Figura 1).
Estrógenos, progesterona, y prostaglandinas
El ciclo de producción de hormonas ováricas tiene dos fases. En la primera mitad, conocida como fase folicular, los estrógenos juegan un papel dominante. Durante esta fase, el óvulo, rodeado de un quiste lleno de líquido, madura dentro del ovario. La bolsa está rodeada de células que segregan hormonas. Este quiste que contiene el óvulo es llamado folículo. El folículo segrega una gran cantidad de estrógenos al torrente sanguíneo y estos llegan al útero, produciendo un crecimiento y engrosamiento del endometrio.
La segunda fase de la producción hormonal, conocida como fase lútea, comienza con la ovulación, la cual sucede en la mitad del ciclo, cuando el folículo se rompe y libera el óvulo maduro dentro de la trompa de Falopio. El folículo vacío se convierte en el cuerpo lúteo, el cual produce gran cantidad de progesterona y estrógenos durante la segunda mitad del ciclo. Viajando a través del torrente sanguíneo hacia el útero, la progesterona complementa el trabajo iniciado por los estrógenos, estimulando a las células endometriales para que maduren y hagan posible la implantación del óvulo fertilizado (embrión).

Si no ocurre el embarazo, la producción de estrógenos y progesterona caerá 10 a 14 días después de la ovulación, produciendo que las dos terceras partes del endometrio se desprendan del útero, formando el flujo menstrual. La menstruación contiene fragmentos de tejido endometrial y productos químicos de células endometriales. Entre estos productos se encuentran un grupo de sustancias llamadas prostaglandinas. Estas sustancias estimulan a los músculos uterinos a contraerse y son responsables, en gran parte, de los cólicos menstruales. La endometriosis responde a las hormonas ováricas de la misma manera que el endometrio. Bajo la influencia de estrógenos y progesterona, el tejido erróneamente ubicado, se hincha y produce las mismas sustancias, incluyendo las prostaglandinas. Cuando el nivel hormonal cae, el tejido puede sangrar. A diferencia del endometrio normalmente ubicado, que es expulsado del cuerpo como flujo menstrual, la sangre y el tejido producto de la endometriosis no tiene salida; permanece e irrita al tejido circundante.
CAUSAS DE LA ENDOMETRIOSIS
¿Qué causa la endometriosis?
Existen varias teorías de cómo comienza la endometriosis. La teoría más popular es la de la menstruación retrógrada, que consiste en el flujo menstrual dirigido hacia la cavidad pélvica a través de las trompas de Falopio. De acuerdo con esta teoría, las células endometriales se pueden implantar sobre los ovarios o en cualquier parte de la cavidad pélvica. Esta teoría es apoyada por el hecho de que las mujeres con anormalidades del tracto reproductivo, que impiden el flujo normal de la sangre menstrual, tienen una probabilidad mayor de desarrollar endometriosis.
Otra posible explicación supone cambios sutiles del sistema inmunológico, el cual es responsable de retirar células anormales y bacterias del cuerpo. La menstruación retrógrada puede superar la capacidad del sistema inmunológico de liberarse de las células endometriales vertidas en la cavidad pélvica. Esto puede resultar en la implantación y crecimiento del tejido endometrial, resultando en endometriosis. Algunos investigadores han reportado diferencias medibles en varias células y sustancias químicas, relacionadas con el sistema inmune, en algunas mujeres con endometriosis.
Las mujeres que tienen hermanas o madre con endometriosis, tienen una incidencia mayor de la enfermedad. Si estos factores corresponden a los cambios en el sistema inmune, como se discutió anteriormente, es desconocido. A pesar de décadas de investigación, la razón por la cual algunas mujeres desarrollan endometriosis, mientras otras no lo hacen, no se conoce.
¿Qúe apariencia tiene la endometriosis?
Los implantes iniciales aparecen como parches planos y pequeños de puntos oscuros, esparcidos en la superficie de la pelvis. Los parches pequeños pueden permanecer inalterados, convertirse en tejido cicatrizal o desaparecer espontáneamente, en un período de meses. La endometriosis puede invadir el ovario, produciendo quistes llenos de sangre llamados endometriomas (Figura 2). Con el tiempo la sangre se oscurece y toma un color café rojizo intenso. Una vez que el quiste se ha desarrollado a este nivel, es frecuentemente descripto

como un “quiste de chocolate.” Estos quistes pueden ser más pequeños que una arveja, o más grandes que una ciruela. Puede suceder que un gran quiste sangre dentro de sí mismo o se rompa, causando un episodio repentino de dolor. El líquido vertido puede causar inflamación posterior desarrollando tejido cicatrizal (Figura 3). En algunos casos, bandas de tejido fibroso (adherencias) pueden unir (pegar) el útero, las trompas de Falopio, los ovarios y los intestinos cercanos entre sí. El tejido endometrial puede crecer dentro de las paredes del intestino o dentro del tejido que separa el recto de la vagina. Ocasionalmente, el tejido endometrial puede invadir la pared de la vejiga misma. Cuando el tejido endometrial crece profundamente dentro de la pared uterina, es llamado adenomiosis. Con la adenomiosis, el útero aumenta levemente de tamaño , se hace más blando en consistencia que lo usual, adquiere una apariencia rojiza, y se hace más sensible. Aunque puede invadir el tejido vecino, la endometriosis no es un cáncer, y raramente se desarrolla cáncer en el tejido endometriósico (Figura 4).

SINTOMAS DE LA ENDOMETRIOSIS
Dolores menstruales
La dismenorrea (o dolor menstrual) puede ser un síntoma de endometriosis. La dismenorrea primaria, cuando occure durante los primeros años de menstruación, tiende a mejorar con la edad y después del primer hijo, y no está usualmente relacionada con endometriosis. La dismenorrea secundaria, la cual ocurre posteriormente en la vida de la mujer y se incrementa con el paso del tiempo, debe ser considerada como un signo de alarma de una posible endometriosis. Los cólicos menstruales son causados por contracciones del músculo uterino, iniciados por las prostaglandinas liberadas del tejido endometrial. Las contracciones facilitan la expulsión del líquido menstrual. Cuando las prostaglandinas son liberadas durante la menstruación directamente en los ovarios, o en cualquier parte dentro de la pelvis, el dolor puede ser intensificado debido a la sensibilidad de estos tejidos al efecto de las prostaglandinas. La mayoría de las mujeres que sufren de dismenorrea no tiene endometriosis. Una paradójica característica de la endometriosis es que el grado de dolor no es un indicador válido de la severidad de la enfermedad. Algunas mujeres con endometriosis extensa no tienen dolor en lo absoluto. Existen dos tratamientos muy efectivos para mejorar los dolores menstruales asociados con la endometriosis. Las píldoras anticonceptivas bloquean la ovulación y la producción de progesterona, reduciendo así la formación de prostaglandinas. Los inhibidores de prostaglandinas bloquean la producción de prostaglandinas y a menudo reducen o eliminan el dolor. El ibuprofeno, el naproxeno y la aspirina son ampliamente utilizados como inhibidores de prostaglandinas. Aunque mejoran el dolor, no afectan el tejido endometrial y, por lo tanto, no curan la enfermedad. Una mujer con endometriosis puede notar, que a medida que la enfermedad progresa, sus períodos se hacen más dolorosos, o el dolor aparece más temprano, o tiene una mayor duración.
Dolor durante la relación sexual (coito)
La endometriosis puede producir dolor coital, una condición conocida como dispareunia. El movimiento de la vagina durante las relaciones sexuales puede producir dolor en un ovario, unido a la parte superior de la vagina por una adherencia, o cuando un nódulo de endometriosis está sobre uno de los ligamentos úterosacros, los cuales mantienen el útero en su lugar. Localizados cerca de la porción superior de la vagina, los ligamentos úterosacros fijan la porción más inferior del útero y el cuello al sacro, el hueso triangular localizado en la base de la columna vertebral. La dispareunia puede resultar de implantes de tejido endometrial sensibles, localizados en la base de la pelvis cerca de la porción superior de la vagina.
Sangrado uterino anormal
La mayoría de las mujeres que tienen endometriosis no presenta anormalidades de sangrado. Ocasionalmente, sin embargo, la enfermedad se ve acompañada de sangrado vaginal a intervalos irregulares. La endometriosis puede estar presente en los intestinos, en la pared de la vejiga, o en cicatrices quirúrgicas. Es poco frecuente que estos bolsillos liberen sangre dentro de la vejiga o el intestino durante el ciclo menstrual.
Infertilidad
En algunos casos la infertilidad es un síntoma de endometriosis. Sin embargo, otros factores, tales como alteraciones de la ovulación o pobre calidad del semen, pueden estar involucrados en la infertilidad de una pareja. Algunas mujeres que tienen endometriosis son capaces de concebir, mientras otras pueden ser infértiles debido a la endometriosis sola, o en combinación con otros factores.
La endometriosis puede impedir la concepción de varias formas. La endometriosis en la pelvis, por ejemplo, puede inflamar el tejido circundante y producir el crecimiento de un tejido cicatrizal (adherencias). Bandas de tejido cicatrizal pueden unir los ovarios, las trompas, y los intestinos entre sí. Las adherencias pueden interferir con la trompa de Falopio. Si los ovarios son separados de las trompas, los óvulos pueden tener dificultad para alcanzar la trompa después de la ovulación.
Los investigadores están determinando otras posibles causas que relacionen la endometriosis con la infertilidad. Aún implantes localizados lejos de las trompas y de los ovarios pueden impedir la fertilidad; y hay evidencia de que algo, quizás las prostaglandinas u otros químicos producidos por estos implantes, pueden interferir con la ovulación, con la entrada del óvulo en la trompa y con la fertilización.
Los estudios han demostrado que el riesgo de aborto espontáneo es más alto en mujeres con endometriosis no tratada. Se desconoce por qué las mujeres con endometriosis tienen un riesgo mayor de aborto; sin embargo, químicos que pueden ser tóxicos para el embrión, han sido encontrados en el líquido abdominal de mujeres con endometriosis. También, posibles cambios en el sistema inmune podrían explicar el riesgo mayor de abortar.
DIAGNOSTICO
El diagnóstico de endometriosis no puede ser hecho solamente por los síntomas. Se puede sospechar la enfermedad, si se asocia a infertilidad, cólicos menstruales severos, o dolor durante la relación sexual. Sin embargo, muchas pacientes con este trastorno no refieren síntomas.
Examen pélvico
Ciertos hallazgos, en un examen pélvico, pueden llevar a sospechar la endometriosis. Un signo que sugiere fuertemente el diagnóstico de endometriosis, es la sensación de nodularidad a lo largo del ligamento úterosacro, el cual el médico puede percibir durante una combinación de examen vaginal y examen rectal. Los nódulos son, a menudo, sensibles a la palpación. Un ovario aumentado de tamaño puede indicar un endometrioma, especialmente si el médico encuentra que el ovario está fijo. Ocasionalmente, los implantes endometriales pueden estar visibles en la vagina o en el cuello uterino. Un médico puede sospechar endometriosis basado en la historia clínica y en los resultados del examen pélvico, pero no puede confirmar su presencia sin estudios adicionales.
Laparoscopía
La laparoscopía es un procedimiento quirúrgico, que le permite al médico, mirar dentro de la pelvis e inspeccionar los órganos reproductivos para verificar la presencia de endometriosis. La mayoría de los médicos confirman la endometriosis por medio de la laparoscopía, antes de instaurar un tratamiento. De hecho, en vista de que la endometriosis ocurre a menudo sin síntomas, muchos profesionales recomiendan la laparoscopía, como parte del proceso diagnóstico de todas las mujeres infértiles (Figura 5).

Durante el procedimiento, un telescopio delgado provisto de luz llamado laparoscopio, es insertado en la cavidad abdominal a través de una pequeña incisión en/o cerca del ombligo. Mirando a través del laparoscopio, el cirujano puede ver la superficie del útero, las trompas de Falopio y otros órganos pélvicos. El médico puede entonces confirmar la presencia de endometriosis visualmente y determinar su severidad. Una pequeña porción de tejido puede ser extirpado en este momento para examen microscópico. Esto es llamado biopsia. La cantidad de endometriosis visualizada por el laparoscopio es registrada por medio de un puntaje numérico. El puntaje se basa en la cantidad de enfermedad superficial o profunda encontrada en la pelvis. Por medio de un puntaje numérico, se estima el estado de la enfermedad utilizando un sistema establecido que divide la endometriosis en cuatro estados: mínima (estadío I), leve (II), moderada (III) o severa (IV). Por ejemplo, un puntaje menor de 15 indica endometriosis mínima o leve, un puntaje mayor de 15 indica una enfermedad moderada o severa. Este sistema es útil para determinar qué tratamiento es necesario. En algunos casos, un médico puede decidir tratar la enfermedad durante la laparoscopía. Si así lo hace, él o ella puede hacer otras incisiones pequeñas e insertar instrumentos adicionales. Por ejemplo, el cirujano puede drenar líquido de los quistes ováricos, cortar tejido cicatrizal, o fulgurar o vaporizar el tejido endometriósico con el rayo láser. Durante la laparoscopía, se puede también determinar la permeabilidad de las trompas de Falopio. Esto es realizado inyectando un medio de contraste a través del cuello del útero, el cual se derramará en la cavidad pélvica por las trompas de Falopio.
Otros procedimientos diagnósticos
En casos especiales, su médico puede usar otras técnicas diagnósticas por imágenes, tales como el ultrasonido, la tomografía axial computarizada (CAT scan) o la resonancia magnética (RM), para lograr más información acerca de la extensión de la enfermedad. Estos procedimientos pueden identificar quistes o líquido dentro de los ovarios, y son generalmente realizados en un departamento de radiología de un sanatorio, en un centro de diagnóstico por imágenes o en un centro médico equipado.
Exámenes de sangre para endometriosis
Recientes estudios indican que las mujeres con endometriosis pueden tener cantidades incrementadas de una sustancia química llamada CA 125 en su sangre. Las investigaciones indican que la cantidad de CA 125 aumenta a medida que la severidad de la enfermedad empeora. Desafortunadamente, este examen no es específico para la endometriosis y puede ser positivo en otras enfermedades, tales como fibromas, infecciones, cirugía reciente y cáncer. No todas las mujeres que tienen endometriosis tienen un examen de CA 125 positivo, especialmente aquéllas con enfermedad leve. Por lo tanto, en general, no se utiliza para detectar endometriosis. Se están evaluando otros estudios de laboratorio en sangre, para ver si ellos pueden ser más efectivos para el diagnóstico de la endometriosis.
TRATAMIENTO
Su médico considerará todos los síntomas, los hallazgos físicos, los resultados de los exámenes, sus preocupaciones y sus dudas, antes de recomendar un tratamiento. Las mujeres con endometriosis, que tienen pocos síntomas o no los tienen, pueden no requerir medicación. Los implantes endometriales pequeños pueden permanecer estables o aún desaparecer. Puede recomendarse una medicación hormonal, cirugía o ambas. Los profesionales, frecuentemente, aconsejan a las pacientes con endometriosis a proseguir con sus planes de concebir. Muchos piensan que el embarazo inhibe el crecimiento de la endometriosis y causa su regresión.
Medicación hormonal
El propósito del tratamiento hormonal es simular el embarazo o la menopausia, dos condiciones naturales, que se conoce, inhiben la enfermedad. Con ambos tratamientos el endometrio uterino deja de ser estimulado a crecer con cada ciclo menstrual y la menstruación se detiene. El crecimiento del tejido endometrial ectópico (endometriosis) usualmente también será suprimido.
Anticonceptivos orales
Para simular el medio ambiente del embarazo, su médico le puede recetar píldoras anticonceptivas, para ser tomadas de una manera algo diferente de la forma usada para anticoncepción. Un régimen muy efectivo para la endometriosis es tomar las píldoras continuamente, sin interrumpirlas, para evitar el sangrado por su retiro. Si se presenta sangrado, la dosis puede ser incrementada a dos o tres píldoras por día. Los efectos colaterales asociados con estas altas dosis incluyen náuseas, retención de líquido y sangrado vaginal irregular.
Son raras las complicaciones más serias como derrame cerebral, problemas vasculares y enfermedad cardíaca, pero han sido reportadas en mujeres susceptibles. Como anticonceptivos, las píldoras son administradas a razón de una por día y tres semanas al mes, seguido de una semana sin píldoras para permitir el flujo menstrual. Muchos médicos creen que las píldoras anticonceptivas tomadas de esta manera pueden prevenir la progresión de la endometriosis, pero esto no ha sido demostrado.
Danazol
Este medicamento es un derivado hormonal frecuentemente utilizado para tratar la endometriosis. Durante el tratamiento con danazol, los niveles estrogénicos son, a menudo, reducidos a niveles bajos similares a los de la menopausia natural. Este estado es a menudo llamado pseudomenopausia. El danazol, se cree que funciona indirectamente al afectar las hormonas producidas por el cerebro que causan la ovulación, y directamente afecta los implantes de endometriosis. El danazol es similar a las hormonas masculinas y puede tener efectos colaterales. Entre otros, se incluyen engrosamiento de la voz, crecimiento anormal del vello facial, reducción del tamaño de las mamas, retención de líquido, aumento de peso, acné, sangrado vaginal irregular y calambres musculares. El danazol controla el dolor en la mayoría de las pacientes con enfermedad menos extensa, y puede eliminar pequeños parches de la endometriosis. Desafortunadamente, los endometriomas ováricos grandes (quistes) son generalmente resistentes a la droga. El danazol es una medicación costosa, usualmente recetada por seis meses.
Análogos del GnRH
Los análogos del GnRH comprenden la clase de hormonas más recientes, utilizadas para tratar la endometriosis. Después de unas pocas semanas de tratamiento, el uso de los análogos causa una disminución de las hormonas de la glándula pituitaria, que actúan directamente en el ovario para liberar estrógenos. Consecuentemente, los niveles estrogénicos caen a niveles menopáusicos, no ocurre la ovulación, el endometrio no crece y no se presenta la menstruación. Esto resulta en un estado llamado pseudomenopausia o menopausia reversible. Los efectos colaterales de estas drogas están asociados con la pérdida de los estrógenos e incluyen tuforadas o calores, sequedad vaginal y pérdida del calcio óseo. La medicación es usualmente administrada por seis meses y se puede utilizar una inyección diaria o mensual, o a través de un aerosol nasal. Son tan efectivos como el danazol en la mejoría del dolor y en lograr el embarazo. Como ocurre con el danazol, los endometriomas ováricos grandes (quistes) son generalmente resistentes a los análogos del GnRH.
Progestágenos
Algunos médicos utilizan progestágenos para tratar la endometriosis. Las progestinas son drogas sintéticas similares a la progesterona, recetadas como píldoras o inyecciones. Los efectos colaterales incluyen retención de líquido, cambios en el estado de ánimo y sangrado vaginal irregular. Son considerablemente menos costosos que los otros medicamentos. Un problema especial con la forma inyectable, es que puede inhibir la fertilidad por un período de tiempo impredecible, después de que se suspende el tratamiento.
Cirugía
El tratamiento de la endometriosis con medicamentos tiene limitaciones definidas. La medicación, usualmente controla el dolor leve o moderado, y puede eliminar pequeños parches de la enfermedad. Pero los quistes endometriósicos grandes en el ovario, responden menos, y las drogas no pueden extirpar tejido cicatrizal. La cirugía para extirpar adherencias, implantes o endometriomas puede ser necesaria para aliviar el dolor y mejorar la fertilidad. Aún con cirugía, toda la endometriosis puede no ser erradicada y algunas veces debe utilizarse terapia médica postoperatoria. Como se describió anteriormente, la laparoscopía puede ser utilizada como una herramienta terapéutica. Por ejemplo, el líquido puede ser drenado y/o pequeños parches de endometriosis pueden ser destruídos utilizando un láser o corriente eléctrica. Se requiere cirugía más extensa cuando el tejido cicatrizal es denso e involucra estructuras delicadas. Algunas pacientes necesitan una combinación de tratamiento médico y quirúrgico.
Si una mujer infértil con endometriosis no logra un embarazo, aún después de tratamiento médico y quirúrgico, la fertilización in vitro (procedimiento conocido comúnmente como “bebé de probeta”) puede ser una opción. Mientras que la mayoría de las pacientes experimentan mejoría con el tratamiento, un 25 a 50 por ciento de las pacientes presentarán signos y síntomas de recurrencia de 5 a 10 años después de completar la terapia inicial. Para un pequeño número de pacientes, que no han tenido éxito con ningún tratamiento y que han completado su familia, los ovarios pueden ser extirpados para mejorar el dolor severo y persistente. El útero es usualmente extirpado al mismo tiempo (histerectomía). La extirpación de ambos ovarios minimiza la posibilidad de recurrencia, aunque esto lleva a la mujer a un estado de deficiencia estrogénica o menopausia. Para prevenir la pérdida de calcio óseo y otros síntomas menopáusicos, debidos a la deficiencia de estrógenos, la mayoría de estas pacientes necesitarán terapia de reemplazo estrogénica subsiguiente. La frecuencia de recurrencia de la endometriosis, con la terapia hormonal de reemplazo, es bastante baja y los beneficios de la terapia estrogénica son usualmente mucho más grandes que los riesgos potenciales.
Embarazo
Aunque las estadísticas no son concluyentes con respecto a si el embarazo es terapéutico, muchos especialistas han observado que la endometriosis frecuentemente disminuye durante el embarazo. Estos investigadores creen que el medio ambiente hormonal, producido por el embarazo, usualmente inhibe la enfermedad. A menudo, la enfermedad puede retornar algún tiempo después del embarazo. Sin embargo, muchas mujeres con endometriosis tienen dificultad en lograr un embarazo.
Implicancias psicológicas
La endometriosis es una enfermedad que tiene consecuencias emocionales para las mujeres. El dolor debilita a algunas mujeres, afectando su trabajo y alterando sus actividades normales. La relación sexual puede ser dolorosa y algunas mujeres pierden interés en el sexo para evitar las molestias. Además, el tratamiento hormonal para la endometriosis puede afectar la sexualidad y causar trastornos emocionales. Los efectos colaterales de estos medicamentos, especialmente algunos de ellos que imitan la menopausia, pueden causar depresión e inhibir el deseo sexual en algunas mujeres. El entendimiento y contención por la pareja, la familia y amigos, es importante para toda mujer con endometriosis.
CONCLUSIÓN
La endometriosis es una enfermedad que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Para muchas la enfermedad pasa desapercibida, para otras demanda atención profesional, especialmente cuando se compromete la fertilidad o el dolor afecta el estilo de vida. El escoger un médico calificado, quien esté familiarizado con los últimos desarrollos en el manejo de la endometriosis, es su mejor estrategia. El médico que usted escoja le recomendará el curso de tratamiento terapéutico más apropiado, basado en su situación personal.
GLOSARIO
Adenomiosis. Una
invasión benigna (no cancerosa) del tejido endometrial en la pared uterina.
Adherencias . Bandas de tejido fibroso que unen los órganos
abdominales o pélvicos.
Análogos del GnRH. Químicos sintéticos
similares a la hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH), la hormona natural,
que induce a la glándula pituitaria a estimular a los ovarios para producir
estrógenos y progesterona. El uso prolongado de análogos de GnRH
causa una disminución de la producción estrogénica, llevándola
a niveles menopáusicos.
Biopsia. La extirpación de una muestra de tejido para
examen microscópico. El término también se refiere al tejido
extirpado.
Cuello. La parte más inferior del útero, que
se abre en la vagina.
Cuerpo lúteo. Un cuerpo amarillo en el ovario, que se
forma después de la ovulación del folículo. El cuerpo lúteo
produce progesterona y estrógenos durante la segunda mitad del ciclo
menstrual normal.
Danazol. Una hormona que bloquea la ovulación y suprime
los niveles estrogénicos.
Dismenorrea primaria. Dolor asociado con el período
menstrual, que disminuye con la edad y generalmente comienza con los primeros
ciclos.
Dismenorrea secundaria. Dolor asociado con el período
menstrual, que empieza posteriormente en la vida reproductiva de la mujer, y
que puede ser debido a condiciones anormales como la endometriosis o la infección.
Dispareunia. Dolor durante la relación sexual; algunas
veces, un síntoma de endometriosis.
Endometrio. La superficie interna del útero (revestimiento)
que es expulsada cada mes, durante la menstruación.
Endometrioma. Un quiste lleno de sangre, que puede ocurrir
cuando el tejido endometrial se desarrolla en el ovario.
Estrógeno. Una hormona producida principalmente por
los ovarios. Es la hormona responsable, en gran parte, de estimular el endometrio,
engrosándolo y preparándolo para el embarazo, durante el ciclo
menstrual.
Fimbrias. Parte final de las trompas de Falopio, junto al ovario,
en forma de delicados flecos.
Folículo. Una estructura pequeña y esférica,
justo por debajo de la superficie del ovario, que contiene el óvulo,
la capa circundante de células y el líquido folicular. Dicho folículo
aumenta de tamaño y cantidad durante la primera mitad del ciclo menstrual.
Durante la ovulación, el folículo maduro se rompe, liberando el
óvulo.
Implantes. Pequeños parches de células, como
el endometrio, que crecen fuera de su localización normal.
Laparoscopía. Un procedimiento diagnóstico en
el cual el cirujano inserta un laparoscopio a través de una pequeña
incisión en/o por debajo del ombligo. El médico, entonces, inspecciona
visualmente el útero, los ligamentos, las trompas de Falopio, los ovarios
y otros órganos abdominales. Una o dos incisiones más pueden ser
realizadas para insertar instrumentos adicionales.
Laparoscopio. Un instrumento para ver internamente, provisto
de luz con un lente telescópico.
Ligamentos úterosacros. Ligamentos que fijan la parte
más inferior del útero al sacro.
Menopausia reversible. Estado hormonal en el cual los niveles
de estrógenos caen a niveles menopáusicos, la ovulación
no ocurre, el endometrio no crece y la menstruación no se presenta. Este
estado es creado por la administración de análogos de GnRh.
Nódulos. Colecciones de endometriosis penetrantes como
nudos.
Ovocitos. La célula sexual femenina inmadura dentro
del óvulo.
Ovarios. Glándulas femeninas que producen óvulos,
estrógenos y progesterona.
Progestágeno. Hormona sintética similar a la
progesterona.
Progesterona. Una hormona ovárica segregada por el cuerpo
lúteo durante la segunda mitad del ciclo menstrual.
Prostaglandinas. Químicos similares a hormonas, producidos
en grandes cantidades por las células endometriales. Ellos estimulan
al músculo uterino a contraerse y son responsables, en gran parte, por
los cólicos menstruales.
Pseudomenopausia. Estado hormonal creado por la toma de un
medicamento y caracterizado por bajos niveles estrogénicos, similares
a los encontrados en la menopausia.
Resonancia magnética nuclear. Un procedimiento diagnóstico
de imágenes que absorbe energía a partir de ondas de radio específicas
de alta frecuencia.
Sacro. Parte inferior de la columna vertebral.
Trompas de Falopio. Un par de órganos en forma de tubo
conectados al útero. El óvulo viaja desde el ovario, a través
de las trompas, hacia la cavidad uterina.
Ultrasonido. Una técnica que usa ondas de sonido de
alta frecuencia, para formar una imagen de los órganos internos.
Utero. Organo muscular hueco, dentro del cual el feto se desarrolla
durante el embarazo.